La lucha del magisterio consecuente e incansable
Como cada año, este 15 de mayo miles de maestras y maestros de todo el país son reconocidos por su labor en las aulas, con la niñez y juventud mexicana, a la que dedican buena parte de su vida para su formación. Dicho reconocimiento existe tanto a nivel social como institucional. Sin embargo, en uno y otro caso se muestra de manera diferenciada: en el caso de buena parte de la población, existe una imagen del docente como motor de cambio y cercano a sus estudiantes; por otro lado, aunque en el papel, el gobierno dice reconocer su labor, se da un doble rasero que no le reconoce de manera plena más que en discursos y paralelamente se le condena desde el púlpito gubernamental como el responsable de todos los males de la educación, cuando el sector magisterial no está alineado al poder.
Es decir, actualmente ese supuesto reconocimiento a los profesores no se materializa y queda a nivel institucional en mera retórica. De la misma manera, la fecha no representa lo mismo para todos, puesto que existe un sector magisterial alineado al oficialismo sindical que simplemente aprovecha el día, participa en las rifas que organizan algunas delegaciones sindicales y se asume como agente de cambio de la educación, aunque ciertamente el cambio es algo a lo que teme. Se encuentra bien en su zona de confort, se siente representado por una cúpula que se encuentra totalmente desvinculada de su base y de la realidad y que funciona como una válvula de escape a demandas y exigencias más profundas de mejoras en la educación y en las condiciones de trabajo de los trabajadores de la educación.

Otra parte de las y los trabajadores de la educación considera este día no como un festejo o celebración, tampoco como un feriado más, sino como una fecha de lucha en la que se recuerdan diversos momentos históricos en los que el magisterio democrático y combativo ha luchado por un mayor reconocimiento pleno, por una mejor educación, por mejores condiciones en las escuelas, pero también para los trabajadores.
También éste día reconoce y recuerda a personajes representativos, referentes de diversas gestas que han puesto en alto la lucha del magisterio en torno a los problemas de nuestro país y por la mejora de la educación. Así, nombres como Arturo Gámiz, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Misael Núñez Acosta y Othon Salazar, entre muchos otros, merecen un homenaje permanente por su entrega y lucha por una educación y un mundo mejor, al mismo tiempo que existen otros miles de docentes fuera de los reflectores que igualmente dejan la vida en las aulas y que también hay que reconocer.

A estos últimos dedicamos estas líneas, puesto que son estos, algunos agrupados en el sector democrático y combativo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes con su lucha histórica, pero también con sus demandas actuales, mantienen vigentes las exigencias por mejoras en el sector educativo. Así, hoy en día, la reivindicación por la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, por un salario justo y un incremento que realmente reconozca su labor, la cancelación de la reforma educativa Peña-AMLO, el cálculo de pensiones en salarios mínimos y no en UMA´s, entre otras demandas, mantienen en el imaginario que no todo está resuelto en este país. Muchos de estos males son el resultado de un sinfín de políticas neoliberales de gobiernos anteriores, que a pesar de una retórica que dice romper con esas políticas y gobiernos previos, la realidad es que no existe la voluntad real de desvincularse de esa tendencia ni de los grandes grupos de poder.
Al contrario, el pacto entre el gran capital global industrial y financiero, representado por las grandes corporaciones y grupos hegemónicos y el gobierno mexicano, se encuentra más fuerte que nunca. La negativa del gobierno de la 4T (a pesar de sus promesas de campaña previo a asumir el poder) en torno a la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, aludiendo a impedimentos presupuestales, no hace sino confirmar que existe un fuerte compromiso con el capital financiero privado dueño de las afores y no con el pueblo trabajador, que con su esfuerzo pone el dinero para que otros se aprovechen de este por medio de la especulación.

En ese contexto, es importante evidenciar a un sindicalismo charro: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), alineado al poder en turno, que lo mismo utilizan la representación sindical para enriquecerse que como peldaño para impulsar una carrera política. Aquellos responsables de desmovilizar al magisterio y de utilizarlo como moneda de cambio ante el gobierno; que en otro momento han atacado al sector de docentes democráticos en las aulas y fuera de ellas; que desvirtúan una fecha que debería servir como punto de partida para recordar luchas pasadas y generar la conciencia de la importancia de las actuales. Los que cambian el reconocimiento pleno por distractores, rifas y desplegados, así como reivindican como triunfos históricos aumentos ínfimos al salario pero que no se ven materializados en las condiciones de vida de sus agremiados, sino que son utilizados corporativamente ante y por el poder en turno.
Paralelamente, quisiéramos reconocer a los docentes democráticos de algunas escuelas normales de la Ciudad de México, quienes en los últimos meses han dado una lucha constante para mejorar las condiciones laborales, de infraestructura de sus instalaciones y en general del servicio educativo. Ello, debido a que tienen que soportar enormes carencias materiales y la indiferencia y desprecio institucional de las autoridades de diferentes niveles, tanto a nivel federal con Julio César Leyva, titular de la Dirección General de Educación Superior para el Magisterio (DGESUM), como a nivel local con el titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), Luciano Concheiro, un autonombrado comunista que aprovechando un falso discurso de izquierda, hace oídos sordos a las justas demandas del magisterio capitalino; así como el titular de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM), Aurelio López, otrora militante de la CNTE y hoy alineado completamente ante el canto de las sirenas del poder de la 4T.
En su conjunto, han ignorado y despreciado a los docentes de ese sector, incluso abriendo las puertas de la Escuela Normal Superior de México (ENSM) a las fuerzas federales de la Guardia Nacional en un evento el pasado 20 de abril. Dicho hecho resulta sumamente grave en un contexto de militarización de la vida pública del país; es decir, abrirle la puerta al brazo armado del Estado a una institución pública de educación superior cuando fue el mismo Estado quien en 1983 desalojó las instalaciones de la Escuela Normal Superior de México, ubicadas en Fresno 15, con un enorme operativo de seguridad, en un intento por desarticular el movimiento social y magisterial de la época; asimismo, a partir de la exigencia aún no atendida, de justicia por los hechos de Ayotzinapa y el contubernio de las fuerzas militares en todo ello, resulta paradójico y hasta ofensiva, la presencia de este tipo de instituciones en una institución educativa de este tipo.

Finalmente, reconocemos a los maestros democráticos y combativos que han puesto el dedo en la llaga, distanciándose del poder y del gobierno, no importando su color, que hacen efectiva una de sus muchas consignas, tales como: gobierne quien gobierne, los derechos se defienden, una máxima actual que denota la autonomía de la CNTE y la forma consecuente de defender los derechos de los trabajadores de la educación. En ese lugar especial se encuentra el camarada Enrique Ávila, recientemente fallecido y uno de los fundadores de la CNTE, a quien dedicamos este pequeño pero sincero homenaje en su memoria. Para quien nunca claudicó y siempre estuvo en el frente de batalla.










