Editorial: La Copa Mundial de la vergüenza
“Todo el dinero que se invierte en pintar, hacer ajolotes,
embellecer la ciudad para el Mundial; toda esta seguridad que tenemos
aquí detrás, todo ese recurso económico, material y humano, debería de estar
enfocado en la localización de las personas desaparecidas”
Yoltzi Martínez, madre buscadora

En un escenario de inconformidad creciente por las promesas incumplidas de la Cuarta Transformación, la Copa Mundial de Futbol 2026 que se realiza en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, representa una vergüenza nacional impuesta por los intereses del imperialismo y la FIFA, además de ser un distractor de los graves problemas que vive el país.
El pueblo organizado encontró en el Mundial un escaparate para exigir solución a sus demandas: maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, madres buscadoras, comerciantes, defensores del medio ambiente, trabajadoras sexuales, alumnos del Instituto Politécnico Nacional, comunidades contra el fracking, agricultores y colonos aledaños al Estado Azteca.
En calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México, decenas de trabajadoras sexuales afectadas por las obras del Mundial replicaron la consigna de los maestros de la CNTE: “Si no hay solución, no rodará el balón”, mientras otras exigían: “Queremos vivienda, el Mundial nos vale mierda”. En la Ciudad de Monterrey, la indignación social afloró por la construcción de un muro intenta ocultar la pobreza a la mirada del turismo, como si se pudiera tapar el sol con un dedo.
Mientras, tanto el Estado aplica la vieja estrategia de un diálogo interminable sin solución concreta a las demandas populares, con el fin de desgastar la protesta social por cansancio, como pasa con los maestros de la CNTE.

Criminalizar la protesta
La narrativa oficial criminaliza a los grupos que exigen solución a demandas no resueltas, califica de “flojos y violentos” a los maestros que luchan por condiciones dignas de trabajo y los confronta con los comerciantes. La añeja estrategia de enfrentar a pueblo contra pueblo sigue funcionando.
Por otra parte, varias personas desprendieron posters de desaparecidos que habían sido colocados en avenida Tlalpan y en el antimural instalado bajo el bajo puente del estadio, mientras agentes policiacos hostigaron a defensores de migrantes que realizaban un acto cultural en el antimonumento +72 de avenida Reforma.

Futbol elitista
El futbol se convirtió en un deporte elitista y en un negocio multimillonario (el rango de precios para el primer encuentro del 11 de junio va de los 19 mil 70 a los 43 mil 35 pesos). Al pueblo sólo le queda mirar los juegos en pantallas gigantes ubicadas en las tres ciudades sede, y quienes tienen recursos, acuden a bares y restaurantes para presenciar los partidos. La versión pueblerina organiza sus propios encuentros de futbol en los barrios, escuelas y calles de las colonias más pobres, como una actividad que unifica los lazos comunitarios. Las clases sociales existen hasta en el deporte.
Con apoyo del Mundial como distractor, el Estado oculta los motivos de la inconformidad social: el incumplimiento de las promesas que llevaron al poder a un gobierno que se dice “diferente”:
- A casi 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, siguen sin ser detenidos y enjuiciados los responsables del crimen de lesa humanidad,
- Se mantiene la Ley del ISSSTE de 2007, que privatiza las pensiones de los maestros y convierte el sistema público en cuentas individuales manejadas por grupos financieros transnacionales (Afores).
- Hay un aumento de las desapariciones forzadas del crimen organizado (más de 130 mil), asesinato de activistas y periodistas y rezago en la investigación de los casos que son una herida profunda para los familiares de las víctimas,
- Se siguen autorizando mega proyectos depredadores que afectan ecosistemas y comunidades: Planta de Amoniaco en Topolobampo, proyecto de fracking de Pemex en la huasteca potosina, derrame de crudo en Veracruz,
- No se ha cumplido con la solución a la demanda de los agricultores, que exigen precios justos para los granos básicos, mientras crece la importación de maíz transgénico,
- Crece la precarización de las normales rurales y universidades públicas en el país,
- Se normaliza la militarización en todo el país y la participación del Ejército y la Guardia Nacional en labores de vigilancia que antes sólo correspondían a las corporaciones policiacas.

¿Los extremos se tocan?
Las medidas de control y contención social que exige la Copa Mundial de Futbol en México, desnudan cada vez más el carácter clasista y represivo de la Cuarta Transformación, por más que la presidenta y sus voceros intenten negarlo. De manera mañosa, equiparan la protesta de la CNTE con los intereses mezquinos del empresario Ricardo Salinas Rocha, quien llamó a realizar acciones violentas y “rudas” contra el evento.
En este contexto, el Estado de la 4T se asume como “centro” de una geografía política con calidad moral para calificar con el mismo rasero los intereses de la ultraderecha rancia y las demandas del pueblo. Así lo confirmó la presidenta al decir que “los extremos se juntan”. Más que resolver las demandas del pueblo, hay interés en dar una buena imagen del país ante el exterior.

Hipervigilancia
El miedo a la organización del pueblo se pudo ver en la proliferación de agentes policiacos y cámaras de vigilancia, el cerco con barreras de concreto y vallas policiacas, el blindaje del Estadio Azteca, las agresiones contra los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, la simulación de diálogo con maestros de la CNTE y los múltiples filtros para impedir el acercamiento de los inconformes al Estado Azteca.
La detención durante cuatro horas de 17 autobuses con familiares y estudiantes de las normales de Ayotzinapa, Guerrero y Mactumactzá, Chiapas, que llevaban supuestos explosivos que serían utilizados en las protestas, fue utilizado como narrativa por la presidenta durante la conferencia mañanera del martes 9 de junio, a pesar de ser denunciado por familiares de alumnos de Ayotzinapa como parte de un montaje https://goo.su/GUB3s8A
Otro de los filtros del Estado para reducir la llegada de maestros a las protestas de la Ciudad de México, fue una revisión en un retén instalado en la carretera de Oaxaca a la capital del país, donde testigos denunciaron que varios integrantes de la CNTE fueron detenidos y regresados a su lugar de origen.
“La estigmatización, el lenguaje casi diazordacista y las maromas “justificatorias” pretenden deslegitimar y desactivar a los diversos movimientos sociales, en especial a la CNTE y los familiares de los 43, que de manera táctica han decidido expresarse con fuerza en el escaparate mundialista”, destacó el periodista Julio Astillero, en un artículo del periódico La Jornada. https://www.jornada.com.mx/2026/06/09/opinion/008o1pol
Aquí seguirá el pueblo
A ocho años de la llegada al poder del gobierno de la Cuarta Transformación, confirmamos que el Estado cambia de color, de partido o de forma, pero no abandona su esencia como aparato de control y dominación de las clases en el poder.
Los programas sociales de apoyo al pueblo, tan necesarios pero insuficientes, son como un calmante que no resuelve la pobreza en México. Sirven para mediatizar, controlar y desmovilizar a la sociedad para facilitar los megaproyectos capitalistas de saqueo y depredación en condiciones de “estabilidad”. Por eso, enfocarse en la lucha contra la corrupción del Estado o en la “defensa de la soberanía nacional” sin un proyecto más amplio, es hacerle el juego al poder.
Para nosotros la soberanía nacional incluye no sólo la defensa del territorio contra la intervención imperialista, sino también contra las grandes empresas nacionales y trasnacionales depredadoras, contra el fracking (que antes condenaba el Estado y hoy justifica), contra la impunidad de los grupos criminales que se extienden como plaga por todo el país.
Como lo establece la Constitución, seguirá siendo derecho inalienable del pueblo tomar sus propias decisiones, pero eso sólo será posible mediante la organización y unidad en base a principios. En el contexto de las diversas protestas sociales con motivo del Mundial, sigue siendo válida la histórica frase del Ché: