Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos: propuestas que debilitan la libre determinación, el territorio y el consentimiento libre, previo e informado.

Mapa que demuestra que al menos 92 comunidades, municipios y regiones de 15 pueblos indígenas y afromexicanos en todo el país han manifestado inconformidad o rechazo a la iniciativa de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, así como a sus modos de consulta.

Este 12 de octubre conmemoramos el Día de la Resistencia Indígena contra la invasión, el saqueo, el despojo y la colonización de nuestros pueblos, territorios, lenguas, derechos, culturas y formas de vida. Durante años, este hecho se celebró como el “Día de la Raza”; también se buscó enseñarlo como “descubrimiento”, como “llevar la civilización” y presentarlo como un “encuentro de dos mundos” con cara de “intercambio cultural”. Esas perspectivas omiten la historia de violencia, despojo, esclavitud, genocidio y epistemicidio* con la que se colonizó a nuestros pueblos, una historia que hoy sigue vigente y mantiene a nuestros pueblos en pobreza y opresión.

*Epistemicidio. Entendido como la destrucción sistemática de los conocimientos o saberes ancestrales y las formas de interpretar el mundo de un pueblo o una cultura.

En octubre de 2024, el gobierno federal aprobó la reforma a la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos. La propuesta restringe derechos indígenas y colectivos, y es regresiva al limitar derechos reconocidos en la Constitución y en convenios internacionales.

Entre julio y octubre de 2026, el INPI y la Secretaría de Gobernación realizaron un proceso burocrático simulado de consulta para dicha propuesta. En él contemplaron únicamente a las comunidades registradas en el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas del INPI, excluyendo a cientos de comunidades no incluidas en el catálogo, a las que están fuera del alcance cómodo de alguna sede del INPI y a la población que se autoadscribe como indígena y/o afromexicana.

El proceso de consulta muestra, una vez más, el racismo de Estado sobre los pueblos. De inicio, no cumple con los estándares internacionales de consulta previa, libre, informada, adecuada cultural y lingüísticamente, con procedimientos apropiados y participación efectiva (art. 6 del Convenio 169 de la OIT). En cambio, ha sido un proceso de simulación de participación permeado de mecanismos clientelares y de control estatal. En numerosos casos, las denuncias de las comunidades manifiestan que se les convocó para la entrega de despensas por la Secretaría del Bienestar o para la liberación de recursos de programas como el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, y que, al llegar, no sabían que iban a leerles la propuesta de ley y condicionar las entregas a su voto a mano alzada o a la firma de asistencia.

En todas las simulaciones, los trabajadores del INPI son quienes llevan el control de las sesiones, escriben los acuerdos delimitando los temas, las participaciones y la presentación de resultados a modo, con un lenguaje técnico-jurídico en español y con ausencia de deliberación, negando la palabra a múltiples participantes, colocando sólo algunos puntos, impidiendo la participación de disidencias y modificando acuerdos, entre muchas otras formas de Estado despótico que sólo intenta legitimarse justificando todos los métodos de agandalle, corrupción, imposición, chantaje y condicionamiento que la cultura política de un Estado racista, paternalista y usurpador continúa realizando.

Entre las denuncias más recurrentes expresadas en asambleas, acciones y amparos por los pueblos se encuentran: la afirmación de que este proceso no es una consulta; la decisión unilateral del gobierno de decidir quién es pueblo de acuerdo con su catálogo; que el documento deja abierto el territorio al despojo; que el Estado se reserva la facultad de administrarlos, desplazando las formas comunitarias de decisión; y que es una consulta de opinión en la que el Estado no está obligado a hacer caso. Incluso en las artes (no artesanías) sólo se reconocerán aquellas que se encuentren en catálogo (del INPI, de forma neoliberal como mercancías), reservándose además el territorio, tierras, montes, aguas, cielos, subsuelos, minerales, especies biológicas y seres humanos en “utilidad pública” e “interés nacional”, usurpando derechos milenarios en aras de garantizar la reproducción de capitales y el extractivismo de recursos, conocimientos, artes y saberes.

La política indigenista de estos procesos es una expresión de racismo de Estado hacia los pueblos originarios y afromexicanos. Con el discurso de “dar derechos” pretenden limitar aún más el ejercicio de derechos colectivos y la autonomía, y profundizan las desigualdades con mecanismos administrativos de inclusión y exclusión de las comunidades. El Estado nos presenta, una vez más, que el poder es una relación que se ejerce: él define las formas de participación, delimita los asuntos discutibles y organiza la legitimidad de las decisiones previamente estructuradas.

Para analizar esta propuesta de ley y los mecanismos que el Estado echa a andar para su aprobación, debemos partir de las contradicciones históricas entre el Estado mexicano y los pueblos originarios y afromexicanos, que tenemos formas propias de organización social, territorial y cultural que anteceden a la conformación del Estado nacional, cuya política ha sido borrarnos, integrarnos y desindianizarnos en su versión más “benevolente” de blanqueamiento aséptico y con distancia.

Cuando los pueblos expresan en los foros y simulaciones de asambleas la falta de caminos, escuelas, consultorios, drenaje, el despojo de agua, la violencia de organizaciones criminales, los conflictos territoriales y las dificultades de acceso a la justicia, están explicitando que las condiciones materiales de existencia limitan el ejercicio de derechos colectivos. Estas carencias no son individuales: están atravesadas por el despojo, la explotación, la apropiación de los bienes comunes y las formas históricas de subordinación en las que se pretende mantener a los pueblos. Ahora clasificados y estructurados para el corporativismo, la dependencia, la segregación y el uso clientelar y electoral de programas y derechos, la cara folklorizante de un régimen que intenta el nuevo indigenismo y la moda exotista** de la negritud y el partidismo que busca curules y no derechos.

**Exotista. Corriente estética que toma inspiración, texturas, estampados o siluetas de culturas lejanas, extranjeras o percibidas como ajenas para crear propuestas visuales llamativas.

El reconocimiento jurídico de derechos no puede hacerse al margen de las relaciones sociales de producción, de las disputas por los territorios ni de los mecanismos de poder que el Estado organiza y reproduce en beneficio del capital. El reconocimiento constitucional del país como una nación pluricultural y multiétnica no es suficiente, menos cuando no hay disposición de cambiar las relaciones de dominación que impiden el ejercicio de autodeterminación de los pueblos. Se debe reconocer que los pueblos originarios y afromexicanos no somos poblaciones que deban ser clasificadas, tuteladas o integradas a catálogos de un proyecto estatal que nos excluye: somos sujetos políticos colectivos con capacidad histórica para disputar relaciones de poder, defender nuestros territorios y construir formas autónomas de organización y reproducción de la vida comunitaria.

A nuestro correo info@lacasadetodasytodos.org llegó la siguiente corresponsalía, que reproducimos por ser testimonio directo de comunidades indígenas en relación con la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.

Texto presentado en el Primer Encuentro de Testimonios y Memorias de la Represión en Puebla, 1ero. de Septiembre, 2026, ICSyH-BUAP.

“Es una trampa para los pueblos originarios.   Esta de Ley indígena anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum para su consulta a las comunidades iniciada en junio que finalizara en septiembre para después enviarla a la Cámara de Diputados el 12 de octubre,” Día de la dignidad y de la Resistencia Indígena”, es una simulación para nuestros pueblos.

1.- El Proyecto indio, indígena, originario y Afromexicano, o sea la autonomía indígena, la autodeterminación y autogobierno, se ha sostenido antes de la invasión y después la invasión y ha ejercido sus derechos de hecho, pero hay una deuda histórica por el reconocimiento constitucional. En breve exponemos este proyecto originario para entender como nos afecta esta propuesta de consulta que ya se está realizando; 

 La vida comunitaria, o comunalidad como forma de vida y razón de ser de los pueblos indios, pueblos indígenas o pueblos originarios y Afromexicanos es lo que nos ha permitido resistir por más de 534 años de opresión a partir de la invasión española, europea. La vida comunitaria es la cosmovisión y organización de nuestros pueblos y es la semilla que contiene la esperanza de reconstitución de la nación mexicana a partir de la autonomía. Se parte en otras reflexiones de la flor comunal, de la milpa. Nosotros en el Enlace de Agentes de Pastoral y Pueblos Indígenas (EAPPI) seguimos tejiendo nuestra historia, nuestro destino en el petate del pueblo con cinco horcones que sostienen la vida de nuestros pueblos, es el proyecto originario:

1,. Tierra y Territorio (Tonantzin tlalli),

2.- Autoridad Autóctona (tequihua),

3.-Trabajo Comunitario (tequio),

4.- asamblea (centilizchicahulistli).

5.- Y la fiesta del pueblo (altepeilhuitl).

Estos cinco elementos fundamentales y otros auxiliares nos han permitido ser pueblos, ser lo que nosotros somos, derecho a ser pueblos (tlen tehua toaxca). (…)

La Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, son propuestas que debilitan la libre determinación, el territorio y el consentimiento, libre, previo e informado.

1.La ley reconoce la libre determinación, pero condiciona su personalidad jurídica, ser sujeto de derecho, porque depende del INPI dictaminar y registrar para que finalmente quien da el visto bueno a través de esta dependencia es el poder ejecutivo. La autonomía, derecho a la consulta, el autogobierno y autodeterminación pasa a ser una concesión y no como derecho propio, en contra del reconocimiento propio que se proponía en los Acuerdos de San Andrés. A los pueblos se les otorga autonomía, pero no se les reconoce su ejercicio libre.

2.La ley permite a los pueblos originarios disponer de sus recursos naturales, salvo las áreas estratégicas, pero no define a que se refiere este concepto. Nuevamente el gobierno decide qué recursos quedan fuera de su alcance y de su decisión y lo mismo de la consulta, de esa manera desconoce su derecho al territorio y favorece el modelo extractivista; hidroeléctricas, minerías, al agua, energía, etc.

3.En esta ley ocupan gran importancia estos órganos de gobierno; el INPI y la SEGOB porque ellos elaboran los informes y emiten el “Dictamen de procedencia o improcedencia de la consulta”. Si hay afectación que necesite consulta el ejecutivo lo decide o es improcedente cierra la consulta y la comunidad la recibe ya resuelta. En otras palabras, El estado decide si hay o no hay consulta.

4. El CONSENTIMIENTO se exige ante impactos permanentes e irreversibles calificados por el órgano técnico del estado. La comunidad queda como destinataria de una valoración técnica ajena. También el Estado define el impacto significativo que pueda causar afectaciones graves o temporales.

5. El CONSENTIMIENTO, cuando el impacto no es significativo la autoridad puede motivar a la comunidad para que acepte que es para un interés público o sea para el bien de país. sin tomar acuerdos y en todo caso si hay afectaciones puede haber indemnización. Así el consentimiento pasa de ser la finalidad del proceso a un resultado deseable pero prescindible. Priva el Interés público sobre el consentimiento.

6. LA CONSULTA en esta propuesta de reforma de ley se vuelve un deber de escuchar antes de decidir lo ya decidido. El consentimiento libre, previo e informado, principio fundamental, queda subordinado a la calificación técnica y al interés público. Es una Consulta sin poder de decisión de las comunidades. Por eso las consultas que se están realizando en el país son simuladas y tramposas que llevan al despojo de tierras, de territorios indígenas, y recursos naturales como ha sido durante 534 años desde la invasión española, europea porque se están haciendo al modo oficial, sin tener en cuenta el modo como se realizan en las comunidades, no respeta la administración y lo sistemas jurídicos propios.

7. LA CONSULTA indígena queda sometida a los tiempos y a la lógica de la política energética actual justamente favoreciendo capitales extranjeros y nacionales en los territorios donde más conflictos socio-ambientales existen. Se privilegia por supuesto al sector energético Por eso es donde hay más presos, más asesinatos de luchadores ambientalistas como es el caso de Sergio Rivera Hernández desaparecido en 2018 por defender los ríos Atzalan- Coyolapa en contra de la Minera Autlán de capital canadiense y mexicano y provocó desplazamiento de diez familias amenazadas de muerte en Zoquitlan de la Sierra Negra.

8.También en la ley se ordena que no se incrementará el presupuesto y que todo se cubrirá con los recursos ya aprobados.  Concede Derechos sin presupuesto. O sea que la autonomía, la determinación, la justicia propia, interna, el patrimonio cultural, la consulta son solamente en el papel, por eso esta consulta es una simulación más como en el sexenio pasado y se mantiene la deuda histórica a los pueblos indígenas y afro mexicanos.

9. Esta propuesta de reforma sobre los Derechos Indígenas y Afroamericanos no mejora la ley vigente, no supera el marco jurídico solo deroga lo que se oponga, y no respeta los tiempos de su aplicación tanto de la ley como de la consulta. Mientras se siguen aplicando las leyes de minería, agraria, de aguas, de energía que siempre han sido fuente de despojo y desolación para los pueblos dejando en la pobreza extrema a las comunidades enriqueciendo  a empresas nacionales y extranjeras contaminado los ríos, agravando el  cambio climático, los cambios climáticos extremos de frio y calor, de sequía extrema  que ya estamos viviendo, el calentamiento de nuestra casa común convirtiéndola en una inmensa porquería (Laudato si, Láudate  Deum  Querida Amazonia; Papa Francisco). Es una normativa fragmentada que está dañando a    nuestras comunidades.

10.El INPI impulsa. asesora, concilia y la SEGOB, dictamina. Así estas instituciones con sus acciones comprometen su imparcialidad. La consulta solo puede impugnarse mediante el recurso previsto en la ley lo cual puede consumar en daños irreparables en el territorio. Con   este poder centralizado en el estado la justicia está muy limitada y lejos de aplicarse.

11.Concluyendo, por lo tanto, la reforma de esta ley es regresiva frente a derechos ya ganados; por eso insistimos que es una reforma simulada que vulnera:

  • El Convenio 169 de la OIT (1989),
  • La Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas (2007),
  • Acuerdo de Escazú,
  • Los Acuerdos de San Andrés (1996), y
  • Otras declaraciones sobre Derechos Indígenas y Afromexicanos ya logrados.”

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.




Los sofistas modernos y la estrategia de la 4T

El discurso tramposo como método

Da la impresión de que la historia se repite, aunque en contextos y con personajes diferentes. Si entendemos que la historia se desarrolla como una espiral dialéctica, identificamos momentos que nos recuerdan etapas que creíamos superadas. Sin embargo, la situación actual es más compleja porque integra elementos contemporáneos que le dan una dinámica diferente.

De la historia aprendemos mucho si mantenemos el análisis de la lucha de clases, hoy negada por intelectuales posmodernos mediante un discurso relativista extremo. Esta postura sostiene que es imposible conocer la realidad social y, mucho menos, transformarla. Bajo la premisa de que “todo es relativo”, todas las cosmovisiones serían válidas, lo que anula cualquier posibilidad de unificar acuerdos para organizarse y cambiar la situación. De ahí la cantaleta de “tengo otros datos” o “todas las opiniones son respetables”, que utilizaba constantemente López Obrador para evadir los cuestionamientos en sus conferencias mañaneras.

Desde luego, toda opinión refleja una forma de ver el mundo y está marcada por una ideología que defiende intereses de clase, se tenga conciencia o no. Por eso, una parte del trabajo político es desmontar la ideología dominante para aproximarnos al conocimiento real de la sociedad para transformarla, un proceso que es largo y complejo.

Al igual que los antiguos sofistas, los intelectuales posmodernos descalifican el discurso basado en datos objetivos y lo cambian por una narrativa que busca despertar emociones mediante el arte de la persuasión. Su habilidad es innegable: logran convencer a las mayorías cuando falta formación teórica y militante, y cuando se abandona el análisis de la lucha de clases, donde el Estado ocupa un lugar central como aparato de dominación.

Para los sofistas griegos, el objetivo principal era convencer al oyente mediante una mezcla de argumentos lógicos y mentiras; en cambio, para Sócrates el fin del discurso era la búsqueda incansable de la verdad. A partir del siglo V a. C., el término “sofista” comenzó a asociarse con el “farsante” o el “charlatán”, y se aplicó no solo a filósofos, sino a poetas, escritores, oradores y maestros de la retórica.

Los modernos sofistas son estafadores ideológicos al servicio del Estado y por eso es urgente desmontar, entender y combatir su estrategia. Su arsenal es la retórica, el relativismo y la persuasión. Pero más allá de su elocuencia, cuentan con un historial en la “izquierda” que en apariencia los valida como representantes del pueblo, cuando en realidad legitiman a un Estado que defiende los intereses del gran capital nacional y extranjero. Han sido cooptados por la Cuarta Transformación para simular que “no son iguales” y aparentar que las instituciones ahora sí defienden a las mayorías.

A esta figura del engaño sofista se ajusta perfectamente el exjefe de Materiales y Recursos Educativos de la SEP, Marx Arriaga. Aunque fue relevado de su cargo por pugnas internas dentro del aparato gubernamental y reubicado como docente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, es evidente que sigue operando para el proyecto estatal, pues hoy dicta conferencias en escuelas normales emblemáticas, reconocidas por su historia de lucha y resistencia.

El nuevo discurso sofista de Arriaga tiene una doble cara. Mediante una retórica de “izquierda”, busca convencer a los jóvenes que desconfían de la Cuarta Transformación y mantienen una actitud combativa a través de la protesta callejera, la toma de casetas y planteles o el bloqueo de carreteras. Estas acciones incomodan al gobierno porque, en determinado momento, lo obligarían a ejercer la represión directa. Por ello, la selección de las normales que visita Arriaga no es casual: Ayotzinapa, Teteles y Tiripetío.

La maniobra de Marx Arriaga consiste en validar la inconformidad estudiantil para luego encauzarla hacia la negociación por “vías oficiales”, bajo el argumento de que otras formas de presión son inconvenientes. Este discurso seduce a algunos sectores, desmoviliza la protesta y confronta a quienes se resisten a la línea oficial. Su destreza retórica “apantalla” a quienes no estén prevenidos; por algo es un cuadro útil para el Estado.

Marx Arriaga (tocayo de quien se estará revolcando en su tumba), tiene un amplio conocimiento sobre la educación crítica, pero cae en sus propias contradicciones, pues por lado plantea la organización estudiantil y por el otro, desliza el camino del humanismo mexicano y asume una defensa de la posición ideológica de la 4 T. Su discurso no queda en palabras, pues propone la creación de Comités en Defensa de la Educación en todo el país, que nadie duda que sea una demanda legítima, pero no supera los límites que le impone el Estado y finalmente sirve para legitimarlo.

Más allá de la habilidad de este flamante orador que estremece los muros de las normales y conmueve a sus oyentes, sostenemos que la organización social debe construirse con total independencia del aparato estatal. Se requiere un movimiento amplio que organice a las clases oprimidas bajo un proyecto que verdaderamente se proponga una transformación de fondo para el país. A eso le apostamos y por eso luchamos.

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!




La lucha del magisterio consecuente e incansable

Como cada año, este 15 de mayo miles de maestras y maestros de todo el país son reconocidos por su labor en las aulas, con la niñez y juventud mexicana, a la que dedican buena parte de su vida para su formación. Dicho reconocimiento existe tanto a nivel social como institucional. Sin embargo, en uno y otro caso se muestra de manera diferenciada: en el caso de buena parte de la población, existe una imagen del docente como motor de cambio y cercano a sus estudiantes; por otro lado, aunque en el papel, el gobierno dice reconocer su labor, se da un doble rasero que no le reconoce de manera plena más que en discursos y paralelamente se le condena desde el púlpito gubernamental como el responsable de todos los males de la educación, cuando el sector magisterial no está alineado al poder.

Es decir, actualmente ese supuesto reconocimiento a los profesores no se materializa y queda a nivel institucional en mera retórica. De la misma manera, la fecha no representa lo mismo para todos, puesto que existe un sector magisterial alineado al oficialismo sindical que simplemente aprovecha el día, participa en las rifas que organizan algunas delegaciones sindicales y se asume como agente de cambio de la educación, aunque ciertamente el cambio es algo a lo que teme. Se encuentra bien en su zona de confort, se siente representado por una cúpula que se encuentra totalmente desvinculada de su base y de la realidad y que funciona como una válvula de escape a demandas y exigencias más profundas de mejoras en la educación y en las condiciones de trabajo de los trabajadores de la educación.

Otra parte de las y los trabajadores de la educación considera este día no como un festejo o celebración, tampoco como un feriado más, sino como una fecha de lucha en la que se recuerdan diversos momentos históricos en los que el magisterio democrático y combativo ha luchado por un mayor reconocimiento pleno, por una mejor educación, por mejores condiciones en las escuelas, pero también para los trabajadores.

También éste día reconoce y recuerda a personajes representativos, referentes de diversas gestas que han puesto en alto la lucha del magisterio en torno a los problemas de nuestro país y por la mejora de la educación. Así, nombres como Arturo Gámiz, Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, Misael Núñez Acosta y Othon Salazar, entre muchos otros, merecen un homenaje permanente por su entrega y lucha por una educación y un mundo mejor, al mismo tiempo que existen otros miles de docentes fuera de los reflectores que igualmente dejan la vida en las aulas y que también hay que reconocer.

A estos últimos dedicamos estas líneas, puesto que son estos, algunos agrupados en el sector democrático y combativo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes con su lucha histórica, pero también con sus demandas actuales, mantienen vigentes las exigencias por mejoras en el sector educativo. Así, hoy en día, la reivindicación por la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, por un salario justo y un incremento que realmente reconozca su labor, la cancelación de la reforma educativa Peña-AMLO, el cálculo de pensiones en salarios mínimos y no en UMA´s, entre otras demandas, mantienen en el imaginario que no todo está resuelto en este país. Muchos de estos males son el resultado de un sinfín de políticas neoliberales de gobiernos anteriores, que a pesar de una retórica que dice romper con esas políticas y gobiernos previos, la realidad es que no existe la voluntad real de desvincularse de esa tendencia ni de los grandes grupos de poder.

Al contrario, el pacto entre el gran capital global industrial y financiero, representado por las grandes corporaciones y grupos hegemónicos y el gobierno mexicano, se encuentra más fuerte que nunca. La negativa del gobierno de la 4T (a pesar de sus promesas de campaña previo a asumir el poder) en torno a la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007, aludiendo a impedimentos presupuestales, no hace sino confirmar que existe un fuerte compromiso con el capital financiero privado dueño de las afores y no con el pueblo trabajador, que con su esfuerzo pone el dinero para que otros se aprovechen de este por medio de la especulación.

En ese contexto, es importante evidenciar a un sindicalismo charro: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), alineado al poder en turno, que lo mismo utilizan la representación sindical para enriquecerse que como peldaño para impulsar una carrera política. Aquellos responsables de desmovilizar al magisterio y de utilizarlo como moneda de cambio ante el gobierno; que en otro momento han atacado al sector de docentes democráticos en las aulas y fuera de ellas; que desvirtúan una fecha que debería servir como punto de partida para recordar luchas pasadas y generar la conciencia de la importancia de las actuales. Los que cambian el reconocimiento pleno por distractores, rifas y desplegados, así como reivindican como triunfos históricos aumentos ínfimos al salario pero que no se ven materializados en las condiciones de vida de sus agremiados, sino que son utilizados corporativamente ante y por el poder en turno.

Paralelamente, quisiéramos reconocer a los docentes democráticos de algunas escuelas normales de la Ciudad de México, quienes en los últimos meses han dado una lucha constante para mejorar las condiciones laborales, de infraestructura de sus instalaciones y en general del servicio educativo. Ello, debido a que tienen que soportar enormes carencias materiales y la indiferencia y desprecio institucional de las autoridades de diferentes niveles, tanto a nivel federal con Julio César Leyva, titular de la Dirección General de Educación Superior para el Magisterio (DGESUM), como a nivel local con el titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), Luciano Concheiro, un autonombrado comunista que aprovechando un falso discurso de izquierda, hace oídos sordos a las justas demandas del magisterio capitalino; así como el titular de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM), Aurelio López, otrora militante de la CNTE y hoy alineado completamente ante el canto de las sirenas del poder de la 4T.

En su conjunto, han ignorado y despreciado a los docentes de ese sector, incluso abriendo las puertas de la Escuela Normal Superior de México (ENSM) a las fuerzas federales de la Guardia Nacional en un evento el pasado 20 de abril. Dicho hecho resulta sumamente grave en un contexto de militarización de la vida pública del país; es decir, abrirle la puerta al brazo armado del Estado a una institución pública de educación superior cuando fue el mismo Estado quien en 1983 desalojó las instalaciones de la Escuela Normal Superior de México, ubicadas en Fresno 15, con un enorme operativo de seguridad, en un intento por desarticular el movimiento social y magisterial de la época; asimismo, a partir de la exigencia aún no atendida, de justicia por los hechos de Ayotzinapa y el contubernio de las fuerzas militares en todo ello, resulta paradójico y hasta ofensiva, la presencia de este tipo de instituciones en una institución educativa de este tipo.

Finalmente, reconocemos a los maestros democráticos y combativos que han puesto el dedo en la llaga, distanciándose del poder y del gobierno, no importando su color, que hacen efectiva una de sus muchas consignas, tales como: gobierne quien gobierne, los derechos se defienden, una máxima actual que denota la autonomía de la CNTE y la forma consecuente de defender los derechos de los trabajadores de la educación. En ese lugar especial se encuentra el camarada Enrique Ávila, recientemente fallecido y uno de los fundadores de la CNTE, a quien dedicamos este pequeño pero sincero homenaje en su memoria. Para quien nunca claudicó y siempre estuvo en el frente de batalla.

(Atte: un maestro de la CNTE)




La estrategia electoral de Morena en Chihuahua

Maru, la CIA y Javier Corral

En estos días se difunde en las redes sociales e internet, un manifiesto del Frente Estatal en Defensa de la Soberanía Nacional, creado por el exgobernador panista de Chihuahua y actual senador morenista, Javier Corral Jurado, que invita a “crear un escudo ciudadano y juicio político contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván”, acusada de traición a la patria por permitir la participación de agentes de la CIA en un operativo donde fue desmantelado un laboratorio de drogas sintéticas.

Ciudadanos inconformes contra la política proyanqui de Maru Campos suman su firma al manifiesto, movidos por el rechazo histórico del pueblo mexicano contra Estados Unidos ante los agravios, el despojo y los crímenes del vecino en territorio nacional. Sabiendo eso, ¿quién podría oponerse a un frente contra el intervencionismo norteamericano? Nadie, a menos que se declare de ultraderecha. Pero aquí la trampa no es el mensaje, sino el mensajero: Javier Corral y todo lo que representa.

La lucha por la “defensa de la soberanía nacional” es la bandera del Partido Morena y el gobierno de la Cuarta Transformación para capitalizar el sentimiento antinorteamericano del pueblo mexicano, pues el imperio nos arrebató más de la mitad del territorio y actualmente amenaza con una intervención más directa con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Frente a esta situación, el Estado guinda se coloca como la izquierda que representa las aspiraciones del pueblo, aunque en realidad sólo impulsa cambios de forma y no de fondo. Ante la cantidad de ejemplos del entreguismo de la 4T hacia Estados Unidos (que haría muy extenso este escrito), sugerimos la lectura de la editorial de mayo (Maru, la CIA y la 4T), publicada en ésta página.

Por lo pronto, el Comité Editorial de La Casa de Todas y Todos destaca algunos puntos del manifiesto:

  1. Se trata de una iniciativa del exgobernador Javier Corral Jurado (ex panista y hoy morenista), amparado en un fuero que le otorga el partido oficial para evadir el juicio por acusaciones de malversación de fondos por 98 millones de pesos y negligencia en la investigación del homicidio de la periodista Miroslava Breach, asesinada por sus denuncias contra la corrupción, el narcotráfico y los nexos de funcionarios con el crimen organizado en la Sierra Tarahumara. El mandatario que hoy publica este manifiesto (que califica de “valiente”), jamás castigó a los asesinos de Miroslava ni rindió cuentas de los recursos públicos utilizados.
  2. El llamado aparece a un año de celebrarse las elecciones para el cambio de gubernatura en Chihuahua y se enfoca en exigir un juicio político contra la “gringa” Maru Campos, como una bandera partidista para empoderar a los candidatos de Morena en su mezquina lucha por el poder.
  3. La versión del manifiesto difundido oculta que es una iniciativa del exgobernador, con claros intereses políticos en fortalecer a Morena mediante un discurso patriotero que invita a sumar firmas de ciudadanos de buena voluntad para exigir juicio contra la entreguista Maru Campos (que eso y más merece). Como senador camaleón, que cambió de azul a guinda, Corral aprovecha su habilidad de ilusionista estafador para manipular el discurso en “defensa de la soberanía nacional” (no antiimperialista) en beneficio propio.
  4. En medio de una polarización tramposa que favorece al Estado al enfrentar a pueblo contra pueblo (o eres progre o traidor), se trepan al escenario oportunistas de “izquierda” que esperan ganar algún cargo público (hueso) como pago a su apoyo a Morena en el camino a la gubernatura. Sostienen la vieja narrativa de que la alianza con el Estado es necesaria y se justifica para detener la intervención extranjera.
  5. Ante la falta de una izquierda clara, honesta y consecuente, cientos de inconformes incluyen su nombre y firma al manifiesto, que esconde los intereses del partido oficial bajo la consigna de “defensa de la soberanía”, que todos los días es pisoteada por el gobierno de la 4T mediante acuerdos para reducir las presiones del imperialismo.

Para nosotros, desenmascarar la maniobra de Morena en Chihuahua no significa apoyar a la ultraderecha rancia y retrógrada de María Eugenia Campos, su gabinete de gobierno y el Partido Acción Nacional, porque la narrativa simplona de reducir a “conservadores y liberales” toda la problemática nacional solo sirve para ocultar una realidad más compleja, dividir al pueblo y distraer la necesidad de organizar un movimiento social amplio e independiente al Estado.

La Cuarta Transformación sólo es el disfraz de un Estado más “popular” que los gobiernos anteriores del PRIAN. Su único sostén (además de las conferencias mañaneras), son los apoyos sociales que desmovilizan y alejan las luchas sociales de demandas más profundas. Los recursos destinados por el Estado para el pueblo son necesarios, pero no resuelven de fondo los problemas de marginación y pobreza que existe en el país. Funcionan como un colchón para generar la “estabilidad” ficticia que necesita el capital para aplicar sus megaproyectos depredadores.

Si existe alguna duda de lo que decimos, veamos el aumento criminal de la riqueza de los empresarios consentidos del régimen (Carlos Slim y banqueros) desde la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador y actualmente con la administración de Claudia Sheinbaum. Gracias a la política de “por el bien de todos, primero los pobres”, la élite económica amasa fortunas multimillonarias que (por citar un ejemplo), utilizan las intocables Afores, generadas con el sudor y esfuerzo de los trabajadores, verdaderos generadores de la riqueza que otros se apropian.

En resumen, el Frente Estatal es una estrategia creada desde el poder para sacar a la ultraderecha de Chihuahua y pintar de guinda al Estado, con el mismo objetivo que utiliza el gobierno de Maru Campos: favorecer la entrada de los grandes capitales. La “defensa de la soberanía nacional” es sólo un pretexto, pues todos los días es pisoteada por acuerdos aprobados por el Senado para autorizar la entrada de marines y ejército norteamericano al país para la capacitación de militares mexicanos.

La izquierda dominante trata de justificar la vieja idea de apoyar al Estado de la Cuarta Transformación para lograr cargos y promover cambios sociales desde el poder. Unos creen de verdad que eso es posible, pero otros oportunistas lo utilizan como bandera política, embriagados por los cantos de sirena del Estado, que les da reconocimiento, prestigio y privilegios. Y mientras más escalan, más se alejan del pueblo y más se parecen a la basura que dicen combatir.

Finalmente nos parece indignante, nefasto y corrupto que la campaña morenista esté utilizando la frase de “Vivir por la Patria o Morir por la Libertad”, del insurgente Vicente Guerrero, que entregó su vida en la lucha por la independencia de México de la corona española. Condenamos el uso de la consigna para fines tan mezquinos, porque simbolizó la resistencia de un pueblo contra la tiranía, y ese mismo grito rebelde fue defendido a sangre y fuego por militantes de una organización que hasta hace poco se creía desaparecida: las Fuerzas de Liberación Nacional.

Nosotros creemos que, ante el exhibicionismo oportunista, la única alternativa es desarrollar un proyecto social independiente ajeno al poder que corrompe y ensucia todo, incluso a quienes llegan con las mejores intenciones. No sólo se trata de luchar por construir entre todos, el país que queremos y necesitamos, sino de caminar con los principios y la claridad alimentada con la renuncia al protagonismo, individualismo, oportunismo y todos los vicios del capitalismo. La historia nos ha demostrado y repite hasta el cansancio que sin principios todo termina por corromperse.

¿Habremos aprendido algo?

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos




Guerra sucia: verdad y justicia pendientes

Desaparecidos, herida abierta

A la terrible tragedia de la desaparición de personas en México, se agrega la indiferencia del Estado y la manipulación de cifras que busca “desaparecer a los desaparecidos” para minimizar un problema que infecta con cáncer a todo el país, acelera el rompimiento del tejido social y aumenta el miedo y la violencia.

De los 100 mil desaparecidos estimados en México desde el 2019, la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) sólo reconoce 43 mil 128, que carecen de cualquier registro de actividad. Y para descargar aún más su responsabilidad, el Estado de la Cuarta Transformación le resta a la cifra ya de por sí escandalosa, los miles de desaparecidos que quizás “no quieren ser encontrados”, como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum.

También está la desaparición de personas por el crimen organizado, que recluta a miles de jóvenes que jamás son encontrados o son asesinados y van a dar a fosas clandestinas donde nunca son identificados.

Frente a la indiferencia del Estado y el dolor de una herida que hasta hoy no cierra, los familiares deciden buscar por cuenta propia a sus seres queridos y se exponen a las amenazas del crimen organizado, lo que ya ha dejado como saldo varias madres buscadoras asesinadas. Cada registro de un desaparecido tiene nombre, historia, familia y la base de datos duros oculta con cifras un problema preocupante que lacera a toda la sociedad.

El reporte de la Organización de Naciones Unidas (organismo inútil para detener a los buitres imperialistas en sus guerras de exterminio), concluye que “existen indicios fundados de que en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad”. Basa su evaluación en que “se han producido múltiples ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes momentos y partes del país”.

La presidenta considera que el reporte de la ONU es tendencioso y sostiene que el Estado de la 4T atiende las desapariciones forzadas que se cometieron durante la guerra sucia y durante la guerra contra el narcotráfico, lo que se prueba con el hallazgo de 31 mil personas durante la actual administración. Para los familiares de los desaparecidos la realidad es otra, pues las cifras siempre ocultan el profundo dolor de un familiar ausente.

A continuación, transcribimos una carta de la fundadora del Comité Eureka, Doña Rosario Ibarra de Piedra, que hoy, en el 4º aniversario de su partida, seguramente sigue indignada ante las promesas incumplidas del gobierno de la Cuarta Transformación por hacer justicia a miles de desaparecidos de la guerra sucia.

Ya en fechas más recientes, el hecho que corona la ineptitud oficial es que, a más de 14 años de distancia, el gobierno no ha aclarado la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, ni los miles de casos que se acumulan a lo largo y ancho de todo el país.

Buenos días.

Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Senadores y senadoras.

Compañeras del Comité Eureka, que aquí se encuentran presentes.

Compañeros, amigos y camaradas.

Señoras y señores:

Por más de cuatro décadas, el Comité Eureka ha transitado azorado de terror oficial, sintiendo el dolor de saber cautivos y torturados a nuestros seres queridos. Recibiendo como tremendas bofetadas en la cara, la palabra hueca, la declaración engañosa o el discurso falso.

El mal Gobierno mexicano, transgrediendo todas las leyes, privó de su libertad, de su dignidad y de justicia a nuestros familiares, los desaparecidos políticos.

La violencia alcanzó a nuestras familias completas, arrasó con poblados enteros, donde se detuvo a todos los hombres y mujeres viejos, a los que la casualidad los llevó a portar el mismo apellido de los insurrectos que eran buscados y perseguidos.

Atestó los caminos de solados y retenes, donde también se hicieron cientos de detenciones injustas de gente inocente.

Llenó de presos políticos las cárceles de todo el país. En las ciudades, las hordas de la dirección general de seguridad y la brigada blanca, allanaban los domicilios, saqueando y golpeando a sus moradores y deteniendo cualquiera.

Las cámaras de tortura de los campos militares, las bases navales y aéreas, y en todos los centros clandestinos de detención, se tiñeron de sangre y retumbaban con los alaridos de dolor de las víctimas.

Mi adorado esposo, firme soporte de mi vida, fue torturado viviendo en carne propia lo que le esperaba a todo aquel que era detenido.

Los poderosos del sistema, los empresarios cómplices, sostén de estos malos gobiernos, prestaban sus ranchos para que nuestros desaparecidos también ahí fueran llevados a martirizar.

Esta es la única y controvertible verdad.

Compañeras nuestras, como Conchita García y Corral, Elodia García de Gámiz, Alicia Hernández de Vargas, Delia Duarte y Alicia Gutiérrez; antes de unirse a nuestro Comité para seguir buscando a sus hijos desaparecidos, tuvieron que pasar por el martirio de recoger los cuerpos destrozados por la tortura o la metralla de otros de sus hijos.

Doña Guillermina Moreno, tan pequeña y tan valiente, se unió a nosotros después del asesinato de su hijo, y permaneció a nuestro lado buscando a los hijos de otras, hasta el día en que como las demás, la debilidad y el agotamiento físico o la enfermedad, ya no las dejaron continuar.

Estos señores del poder, quisieron borrar todo rastro de sublevación o rebeldía, pero no pudieron. Siempre queda algo, siempre hay alguien que prosigue por la brecha para seguir abriendo los caminos.

Nosotros entonces, supimos que no podíamos buscar a los nuestros sin pelear también sus batallas. Teníamos los mismos motivos y las mismas justas razones para hacerlo.

No tomamos las armas que defienden o hieren los cuerpos, pero usamos en su lugar, todo lo que pudimos y tuvimos a nuestro alcance para arremeter contra las consciencias, para sacudirlas, para indignarlas, para marcarlas con la impronta de la rebelión contra la injusticia.

Ellas, y todos los queridos y añorados compañeros que murieron esperando saber de los suyos, y a la justicia que nunca llegó, están en mis recuerdos, gritando junto a mí por nuestros hijos y familiares, increpando y señalando a quienes se los llevaron, tomaron la Catedral o San Hipólito, o la Secretaría de Gobernación o los recintos Legislativos; en las huelgas de hambre o haciendo plantones en las puertas de los campos militares y en los pasos fronterizos.

Marchando con los movimientos estudiantiles, campesinos o indígenas; volanteando afuera de las fábricas; visitando los salones de clases en las universidades; crucificándonos en El Zócalo o con el rostro cubierto encadenándonos en El Ángel de la Independencia.

Visitando las cárceles en todo el país, boteando para poder tener recursos para los volantes y los carteles y los costosos desplegados. Incitando por todos los medios posibles, a las organizaciones políticas, campesinas o sindicales, para que incluyeran entre sus demandas principales la presentación con vida de los desaparecidos políticos; y llamándolos también a la unidad para defendernos todos, con un frente nacional contra la represión.

Acudiendo a las instancias internacionales defensoras de los derechos humanos, para hacerles ver que aquí en México no sólo éramos las víctimas de un gobierno represor; sino que también éramos las víctimas de la simulación que provocaba la incredulidad y la desconfianza para nuestras denuncias.

O reclamando en más de una docena de veces a la ONU por su complicidad con los gobiernos en turno, cociendo o pegando las fotografías en las mantas o poniéndoles cordones para colgarlas de nuestros pechos, o reunidas y planificando qué más podríamos hacer para convencer a la población de luchar contra la desaparición forzada, conviviendo y disfrutando y hasta riendo en esos momentos tan preciados y tan íntimos, o uniendo nuestra lucha a la lucha de Latinoamérica, hermanadas por ser víctimas por el mismo crimen; enfrentando y denunciando lo que en un inicio era sólo sospecha y después supimos con certeza que la desaparición forzada de los nuestros no fueron abusos o excesos de la autoridad, sino que era algo más profundo y terrible que venía del poder, con toda su perversidad siniestra y que lleva el nombre de terrorismo de Estado.

Todas estas imágenes aparecen vivas en mi memoria y siguen siendo el basamento indestructible, los pilares fundamentales que nos sostienen a quienes quedamos, para seguir adelante, manteniendo siempre nuestra convicción inquebrantable e intransigente, de no aceptar nada a cambio por nuestros hijos y familiares.

Ellos, los nuestros, se sublevaron como todo revolucionario con su espíritu revolucionario, que intenta cambiar las cosas.

Vieron la lucha armada como única respuesta a un régimen represivo, brutal y autoritario, cerrado al diálogo, emponzoñado de soberbia y con las manos bañadas de sangre.

Se enfrentaron en una guerra iniciada por el Estado Mexicano que, con toda su fuerza descomunal acometió contra ellos y contra todo lo que, desde su obtuso parecer, significara una amenaza para la estabilidad de su nefasto gobierno.

La impunidad absoluta de este aparato represor y de sus creadores, ha permitido que hasta nuestros días se siga cometiendo la desaparición forzada y se continúa arrojando lodo y agravio a nuestros familiares desaparecidos y a su lucha, que sólo fue la continuidad de otras luchas emancipadoras y origen de la nuestra, la del Comité Eureka, que estamos aquí para arrancar de raíz el agravio, para limpiar ese lodo y para seguir luchando por la vida y su libertad, como siempre, con todo el espíritu y una voluntad indómita.

Hemos querido ser un frente portador de vida, porque amamos a nuestros desaparecidos. Nunca hemos estado en disyuntivas en su búsqueda; nunca hemos pensado en su muerte. Son seres de carne y hueso y no personajes de novelas, buenas o malas, ni figuras de otras manifestaciones literarias que habrán de escribirse, ni nombres en una lista, ni imágenes fotográficas, ni sustento para que falsas ONGS se hagan de fama o de recursos económicos, y sobre todo, no son parte de una historia pasada, que es falso que nos haya marcado a todos por igual.

El puñal clavado tan profundamente por los malos gobiernos, tal vez sea retirado, pero la herida abierta sólo dejará de sangrar cuando sepamos dónde están los nuestros, y aún así quedará por siempre una cicatriz indeleble que nos recordará lo sufrido y que no permitirá que nuestra conciencia se aquiete mientras haya injusticia.

Ellos, nuestros amados, a los que buscamos afanosamente sin detener nunca el paso, no fueron bandoleros ni se lanzaron a la aventura, ni fueron terroristas; fueron hombres y mujeres que, nos guste o no, estemos de acuerdo o no con ellos o aprobemos o no la opción seguida en su camino, fueron privados de su libertad, sustraídos de la sociedad y de sus familias, con toda la violencia que un Gobierno puede ejercer, y recluidos en cárceles clandestinas, tanto en instalaciones gubernamentales como fuera de ellas; en donde, en una total indefensión, quedaron en manos de los más sanguinarios torturadores, despojándolos no sólo de su libertad sino también del amparo de la justicia o de las leyes que fueron violadas con toda flagrancia por quienes estaban obligados a cumplirlas.

La ferocidad de la desaparición forzada, llega y afecta a cada miembro de la familia.

Ayer mismo, uno de mis nietos me expresó, desde el fondo de su ser, sus sentimientos acumulados desde su infancia, y que hoy que ya es adulto puede decirlo sin ambages, lo que provoca que mi dolor sea más agudo, pues me di cuenta de que su juventud y vida han estado siempre marcadas por la tristeza y la desolación.

Me dijo:

“Abuela, qué bien que muchas personas estén felices por ese galardón tan importante que te van a entregar, aunque de sobra sé que desde que estoy junto a ti, que esto está muy lejos de ser lo que tú siempre has buscado.

Sé, abuela, que lo único que quieres es saber de tu hijo, al igual que todas las demás familias quieren saber de los suyos, pero quiero que sepas que he vivido muy enojado y hoy estoy lleno de rabia e indignación, porque sé que llevan más de 40 años luchando y esperando para que las cosas cambiaran y para que un gobierno justo llegara y buscara junto con ustedes a sus hijos, padres y hermanos, y que por fin terminaran con esa angustia que tanto las agobia y que he visto cómo poco a poco ha aniquilado su existencia”.

¿Y qué ha pasado? Más de un año de ese Gobierno, que creyeron firmemente que sería el añorado y con el cual no habría ningún obstáculo que salvar o acuerdo que negociar, como en antaño, y no ha sido así.

La justa ira de mi nieto es el resultado de saber que las familias de Eureka, hoy seguimos igual que hace tantos años, recibiendo escarnio y burla de los funcionarios.

La libertad de nuestros hijos y familiares, la justicia, la dignidad del pueblo y la paz, siempre han sido nuestras metas, claras, diáfanas, esplendorosas y que no admiten matices o esfuminos.

Esta presea, que lleva el nombre de un gran revolucionario, Don Belisario Domínguez, y con la cual hoy me honran, trae consigo un gran fardo moral ineludible para mi conciencia, y que me alienta aún más a continuar luchando para liberar a esa justicia que fue amordazada y llevada a una cárcel clandestina hace ya tantos años.

Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, querido y respetado amigo:

No permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia, no quiero que mi lucha quede inconclusa.

Es por eso que dejo en tus manos la custodia, tan preciado reconocimiento, y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos y familiares, y con la certeza de que la justicia anhelada por fin los ha cubierto con su velo protector.

Mientras la vida me lo permita, seguiré en mi empeño hasta encontrarlo.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos




Resuenan hasta hoy demandas zapatistas: “La tierra es de quien la trabaja”

“Es preciso no olvidar que… la emancipación

del obrero no puede lograrse si no se realiza

a la vez la liberación del campesino. De no ser así,

la burguesía podrá poner estas dos fuerzas

la una frente a la otra…”

Emiliano Zapata

A más de una centuria (107 años) de la emboscada y asesinato del General en jefe del Ejército Libertador del Sur, Emiliano Zapata en la hacienda de Chinameca, Morelos, sigue aún vigente la lucha por justicia, dignidad, tierra y libertad. Frente a la moda posmodernista que inventa un “común de la tierra” para negar la identidad y la lucha clases, se mantiene más presente que nunca el principio zapatista de “la tierra es de quien la trabaja”. Esta frase sintetiza la lucha por la devolución de tierras, montes y aguas para los campesinos y rescata la demanda por la justicia social y el reparto agrario.

Mucho se ha escrito sobre el zapatismo y su papel en la revolución de 1910, sobre la rebelión de los pueblos ante la explotación en las haciendas porfiristas, y sobre su enorme capacidad de organización. El Estado de Morelos fue el epicentro de una revolución que sacudió a todo el país, y junto al movimiento villista en el norte, encauzó la rebeldía de millones de mexicanos sometidos a una tiranía aliada a los intereses imperialistas y de la burguesía nacional.

Hoy el ideario zapatista se mantiene en la lucha por la dignidad de los trabajadores del campo, en las fábricas, hospitales, escuelas, talleres, costas, más allá de las fronteras, en los pueblos que resisten el acoso, la agresión, la calumnia, la violencia y en discursos que fragmentan cuerpos y mentalidades.

Aunque en un contexto diferente y más complejo, sigue siendo válida la visión de Zapata sobre el México de aquellos años: “por un lado, el pueblo mexicano honrado, la decisión de alcanzar la causa justa en que se empeñó la vida; por otro, el enriquecimiento y la farsa ridícula de los indignos y despreciables”.

ANTIMPERIALISTA E INTERNACIONALISTA

La historiografía oficial oculta la visión antimperialista e internacionalista del jefe del Ejército Libertador del Sur, que queda reflejada en una carta enviada a Jenaro Amezcua en 1918 y publicada el primero de mayo del mismo año en La Habana, Cuba, a escasos meses del triunfo de la Revolución Bolchevique:

“Mucho ganaría la humana justicia si todos los pueblos de nuestra América todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de la Rusia irredenta, son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos…  [Pero] Es preciso no olvidar que… la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra… Así lo hicieron en México Francisco Madero, en un principio, y Venustiano Carranza últimamente…”

El Estado difunde también la patraña de que las demandas zapatistas estuvieron limitadas al sur del país, pero la realidad muestra que el ideario de “Tierra y Libertad” era una demanda exigida para todo el territorio nacional, como lo señala el historiador y maestro Francisco Pineda en su ponencia titulada “1911: La Rebelión de los Pueblos y la Unidad”.

“La Junta Revolucionaria del Estado de Morelos proclamó el Plan de Ayala con el objetivo de “acabar con la tiranía que nos oprime y redimir a la Patria de las dictaduras que nos imponen”. Zapata llamó a todo el pueblo de México a luchar con ese fin; no convocó solamente a los campesinos ni a los mexicanos del sur del país. Por eso, su voz insurrecta resuena hasta nuestros días. En un acta de 1912 el libertador del sur destacó que la lucha “no es una revolución local, como lo cree el señor Madero… la revolución sintetiza la regeneración de un país oprimido… hace más de cuatro siglos”.

Pineda agrega que la historiografía dominante oculta deliberadamente las batallas victoriosas del pueblo, pues el 24 de noviembre de 1914 el Ejército Libertador del Sur tomó la capital de la República sin apoyo alguno de los villistas, y a mediados de diciembre de ese año, arrebató la ciudad de Puebla a los carrancistas. Aunque los dos acontecimientos estuvieron en las primeras planas de los diarios, “es como si no hubiera pasado nada”, dice.

Lo anterior comprueba que el Estado siempre busca desvirtuar las luchas del pueblo mexicano mediante la tergiversación de la historia, la cooptación, el asesinato, arresto, desaparición y corrupción de líderes. Frente al peligro de una revolución social, el Estado moderniza sus formas de control, cambia de color y se autoproclama de la “CuartaTransformación”, pero mantiene intacta su naturaleza como aparato de dominación de las clases en el poder.

Sobre éste tema, el maestro agrega: “Como sabemos, las luchas populares se topan con incontables maniobras del poder; entre ellas, la cooptación de los dirigentes a fin de volver a encarrilar las luchas dentro de los márgenes del sistema de dominación; es decir, reparar las rupturas que se han producido con la sublevación. Por eso, la acertada elección de Emiliano Zapata para encabezar al Ejército Libertador también fue un acontecimiento decisivo en el proceso que dio origen a la revolución del sur…”

ZAPATISMO Y ORGANIZACIÓN:

La enseñanza que deja el zapatismo para desarrollar la organización del pueblo es incalculable y aún queda mucho por estudiar y rescatar, destaca Pineda:

“La bola zapatista tuvo un rasgo que será de gran importancia para alcanzar la unidad. No fueron sublevaciones locales fijas, es decir, levantamientos que permanecieran en su propio lugar de origen, a la defensiva y relativamente aislados. Los desplazamientos rebeldes de pueblo en pueblo rompieron las barreras de la división administrativa y ligaron, en la práctica, los anhelos de justicia; al mismo tiempo, esos desplazamientos potenciaron la fuerza de cada sublevación local y, además, las columnas insurrectas se fortalecieron”.

Nosotros reconocemos ese potencial de la experiencia zapatista y su importancia en el proceso de organización del pueblo frente al imperialismo rapaz, criminal y asesino y frente al Estado capitalista mexicano, en un país donde los niveles de marginación, pobreza y abandono del campo se agravan.

“Ahí, en la multiplicidad de articulaciones, radica la potencia de impacto de aquella experiencia revolucionaria y sus enseñanzas. Si la dominación capitalista impone múltiples rupturas a la vida en común; entonces, la posibilidad de comprender aquella gran gesta popular radica en redescubrir las articulaciones dentro de la diversidad territorial y de género, en el campo y en la fábrica, así como a través de las duraciones distintas de los procesos históricos de poder y resistencia”, concluye Pineda.

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos




14 de febrero 2026: A 52 años de Nepantla,a 33 años del 1er Congreso de las FLN.

Nueva traducción de la Segunda Declaración de las FLN en idioma Náhuatl.  Desliza para ver.

Recibimos Comunicado urgente de las FLN, que por su importancia reproducimos de manera íntegra…Aquí el mensaje…

Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional por el Compañero Cdte. I. Germán y el Compañero Cdte. I. Romeo.

Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional idioma Tzotzil por el Teniente Coronel I. Vicente.

Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional idioma Tzeltal por el Mayor I. Fidelino

A la redacción de la Casa de Todas y Todos llegó el audio de traducción a Náhuatl, de la Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional, que a continuación se reproduce. 

Invitamos a los pueblos indígenas a participar en la traducción del documento a sus lenguas, con el fin de difundir el mensaje a la mayor población indígena que sea posible en el país. 

El audio puede ser grabado y enviado al correo de La Casa de Todas y Todos. 

Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional idioma Náhuatl por el Compañero Temachti.

Segunda Declaración

Fuerzas de Liberación Nacional

14 de febrero del 2026

AÑO DE LA RESISTENCIA

A las Comunidades, Pueblos y Colonias mexicanas marginadas

A los Obreros de la Ciudad y del Campo

A los Pueblos Indígenas y Trabajadores Agrícolas

Al Pueblo Mexicano en general

A los Pueblos del Mundo

Somos las Fuerzas de Liberación Nacional.

Nosotras y nosotros emprendimos nuestro caminar revolucionario hace ya varias décadas. Las luchas de los ferrocarrileros, doctores, campesinos, maestros y estudiantes de los 60’s fertilizaron nuestros nacimientos, que fueron muchos.

Resistimos la agresión, la tortura, la desaparición forzada y la violencia que el imperio norteamericano impuso en nuestro país a través de la llamada guerra sucia durante la década de los 70’s, con una activa y brutal colaboración del Estado mexicano. Fue en Nepantla, Estado de Mexico, y en la selva lacandona de Chiapas, cuando la expresión violenta de esta guerra asesinó a cinco y desapareció a sietes militantes de nuestras Fuerzas de Liberación Nacional en febrero de 1974.

Mientras que en los 80s fracasaba el brutal modelo capitalista imponiendo a nuestro pueblo una cuota devastadora, con la subsecuente resurrección del capital en su etapa neoliberal y globalizadora, nuestra organización crecía aceleradamente, sumando voces, caminos, pueblo y comunidades.

Preparándonos y organizándolos en silencio por más de dos décadas, junto con comunidades indígenas, campesinas, otros pueblos y otras voces oprimidas y acalladas, nos alzamos en guerra contra el Estado Mexicano el 31 de enero del 1993, como mandato de nuestro Primer Congreso Nacional, celebrado a principios de ese mismo año.

Nos replegamos por al menos dos décadas, dando espacio, tiempo y respeto a aquellos que creían que negociando con el violento y corrupto Estado Burgués Mexicano produciría algún tipo de resultado o solución. No lograron nada con ello, absolutamente nada. Y mientras ellos negociaban lo innegociable y lanzaban candidaturas, nosotros resistíamos la traición, la agresión y varios intentos, tanto de propios como de extraños, de acabarnos y derrotarnos. Simplemente no pudieron.

Durante la década pasada (que empezó en el 2010), nos dedicamos a hacer dos tareas fundamentales. La primera fue reorganizarnos, conectando con pueblos y comunidades, con aliados y simpatizantes, con viejos y jóvenes revolucionarios mexicanos que creyeran que en nuestro país seguía siendo necesaria y posible la revolución, pero no aquella que se encuadra en el romanticismo poético, intelectual o mesiánico, sino en esa que representa la aspiración de un pueblo mexicano que clama equidad, justicia, libertad e igualdad, sobre todo lo demás.

La segunda tarea de esa década fue el extraordinario esfuerzo de Dignificar la Historia de la experiencia de lucha de las y los militantes de nuestra organización, con sus aciertos y retrocesos. Con ese fin se publicaron los Cuatro Cuadernos de Trabajo bajo el mismo lema, donde las Fuerzas de Liberación Nacional compartieron con el pueblo de México una buena parte de sus archivos y documentos históricos.

Y fue en estos últimos años, cuando el imperialismo empezó a mostrar su cara más cruda: la supremacista, la militarista y oligárquica, en su insaciable búsqueda de nuevos mercados, territorios, tecnologías y recursos, reventando cualquier pretensión de orden o ley internacional, fue entonces cuando nuestra organización llevó a cabo su Segundo Congreso Nacional. 

Fue el 17 de noviembre del 2025 cuando las delegadas y delegados de todas las regiones del país, concluyeron los trabajos de este Segundo Congreso, después de varios días de discusión, deliberación y decisión.

Y es en este Congreso de donde emanan esta Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional, que reafirma nuestra identidad de lucha y nuestro carácter de organización revolucionaria, y convoca al pueblo de México a Declararse en Resistencia,

Pueblos y Comunidades de México…

Las Fuerzas de Liberación Nacional, por mandato de su Segundo Congreso Nacional, se declaran en resistencia directa antimperialista, con una visión internacionalista y una lucha primordial de Liberación Nacional. Además, hoy reafirmamos:

1. Que nuestro enemigo es el Imperialismo y el Estado Corporativo Oligarca Mexicano

Vemos como enemigos del pueblo mexicano al imperialismo, sobre todo el representado por los Estados Unidos de Norteamérica, Rusia y China, y sus socios locales en México, las corporaciones trasnacionales y la burguesía nacional.  Consideramos como enemigo estratégico nacional al Estado Mexicano, con sus partidos electorales, con sus medios de difusión ideológica, su sistema jurídico y brazos armados: policías, ejército, Guardia Nacional, cuerpos paramilitares, cárteles de la droga y crimen organizado.

2. Que La Lucha de Clases existe en México… y en el mundo

Estamos profundamente comprometidos a luchar y organizar junto a la población trabajadora oprimida y explotada del campo y la ciudad, incluyendo mujeres trabajadoras no remuneradas, juventud marginada, pueblos indígenas y afrodescendientes, migrantes y desplazados, presos y personas con capacidades diferentes. Porque somos ellos y ellas quienes integramos la militancia y la dirigencia de las Fuerzas de Liberación Nacional.  Porque junto con ellos y ellas tomaremos el poder político, económico, social, cultural y militar en México. Las Fuerzas de Liberación Nacional se ha dedicado desde su fundación a acompañar e impulsar las luchas de las clases marginadas para construir juntos el camino hacia la liberación nacional y la revolución en México. 

3. Que nuestro horizonte es Socialista… o como el Pueblo decida llamarlo

Nuestra lucha es por una sociedad donde el desarrollo humano esté basado en el acceso de todos a todos los derechos humanos, donde la pobreza sea evitable y moralmente inaceptable, donde el acceso a la salud, la educación, la alimentación saludable, el trabajo y vivienda digna no sean parte de una transacción de mercado motivada por la ganancia y el capital. Luchamos por un futuro donde la justicia sea de todos y para todas, donde el respeto y el cuidado al medio ambiente sea una acción y aspiración cotidiana, donde la sabiduría y el bien común -y no las clases sociales-, guíen y regulen las relaciones entre unas otros y marquen el camino de nuevas generaciones.  Con estas ideas iremos construyendo nuestra plataforma de lucha, construyendo el nuevo acuerdo social mexicano, y dibujando la patria socialista, o como se le quiera llamar. 

4. Que nuestra Patria esta herida y en peligro

A pesar de que el imperio Norteamericano ha saqueado de forma exorbitante los recursos naturales, y que ha instrumentado un sistema de explotación masiva de la mano de obra de los pueblos del mundo, especialmente aquí en el continente americano, ahora lanza una nueva guerra para la conquista de mercados, intentando un nuevo orden mundial imperial, rompiendo cualquier apariencia de decencia y legalidad.

En competencia con los chinos y rusos, los norteamericanos han decidido usar avanzada tecnología militar (drones, satélites, armas sónicas, etc.), su poder económico, el secuestro de presidentes, los bombardeos ilegales, la vigilancia digital y aérea, y la intervención militar directa para castigar naciones y pueblos que nos se alineen a sus planes y para lograr sus propósitos de control mundial. Este descaro autoritario e imperial no empezó ni termino en Venezuela hace unos días; ya tiene su tiempo, y mientras escribíamos esta Declaración, el dictador imperial norteamericano y su círculo fascista lanzó frescas amenazas de intervención militar directa contra Cuba, Colombia, Groenlandia… y México.   

Y en México, bajo la tutela y guía de todos los partidos políticos, incluyendo aquel que cínicamente se proclama por la Transformación, han permitido, alentado y aceptado esta intervención imperial, han negociado nuestros recursos, nuestra frontera y nuestra patria. Han vendido una vez mas todo, absolutamente todo. Estos políticos y partidos hoy no solo representan la corrupción hecha poder, sino que representan la traición a la patria hecha poder.      

Por esto, hoy, 14 de Febrero del año 2026, Año de la Resistencia Antimperialista, las Fuerzas de Liberación Nacional

Convocan

a cada individuo consciente, a la mujeres del campo y de la ciudad, a los estudiantes de secundaria y universitarios,  a quienes les fue negado el derecho de estudiar, a los trabajadores de aplicaciones, a las comunidades LGBTIQ+, a los trabajadores de maquiladoras en huelga, a las trabajadoras domésticas, a las diferente iglesias, cultos y otras denominaciones, a los colectivos de madres buscadoras, a las comunidades migrantes en los Estados Unidos, a los trabajadores del mar, a los compañeros anarquistas, a los intelectuales honestos, a las trabajadoras y trabajadores sexuales, a los sindicatos independientes, a las asociaciones de colonos y vecinos, a los pueblos y comunidades indígenas, y a todas y todos aquellos individuos conscientes y rebeldes, a sumarse a esta…

Declaración de la Resistencia

… y crear en cada rincón nuestro país, y si fuera posible en el extranjero, Comités de Resistencia y Liberación Antimperialistas (CRLA).

Que en cada escuela Secundaria, cada Preparatoria, cada Normal Rural, cada Facultad, en cualquier Instituto, Museo o Compañía de Teatro…. se forme un Comité de Resistencia y Liberación Antimperialista.

Que en cada fábrica, en cada planta maquiladora, en cada mina, en cada ensambladora de autos, en cada cementera, en cada rastro y en cualquier ingenio azucarero, proyecto eólico o acuífero…. se forme un Comité de Resistencia y Liberación Antiimperialista.

Que en cada colonia o ejido rural, en cada comunidad campesina, en cada pueblo o nación indígena, y en cualquier municipio autónomo o pueblo en rebeldía… se forme un Comité de Resistencia y Liberación Antiimperialista.   

Los Comités Resistencia y Liberación Antimperialista estarán formados por mexicanos y mexicanas que quieran tanto su patria, a su comunidad y familia, que estén dispuestas y dispuestos a luchar por ellas y defenderlas.

Será en estos Comités donde nuestras esperanzas de un país mejor, más justo, más digno se junten y crezcan. En ellos aprenderemos de nuestras resistencias colectivas e individuales, donde compartiremos nuestros históricos dolores causados por la miseria y la pobreza y la violencia a la que nos han hecho sujetos tanto propios como extranjeros en su búsqueda por poder, capital y territorios.

Los Comités de Resistencia y Liberación Antimperialista serán, sobre todo, el espacio de organización popular donde se diseñarán las estrategias y formas de lucha, desde las más básicas a las más complicadas, incluyendo la discusión y planeación de escuelas y círculos de estudio, de acciones concretas concertadas, de iniciativas colectivas económicas o culturales. Desde ellos también saldrán iniciativas ideológicas, políticas y sociales que avancen las luchas actuales y futuras de nuestros pueblos, comunidades y colectivos.   

Con tiempo, con dedicación y compromiso, estos Comités serán la base principal de la conspiración, de la movilización coordinada, de la acción popular que cimbre y haga caer por siempre y para siempre la injusticia, la desigualdad, la explotación en México.

En los Comités de Resistencia y Liberación Antiimperialista crecerá primero la Rebeldía, después la Resistencia y finalmente la Revolución, que le dará a pueblo y la patria un lugar digno en la historia, como nos enseñaron Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz Téllez Girón y José María Morelos y Pavón en las luchas de nuestra primera independencia, o el General Ignacio Zaragoza en la Batalla de Puebla derrotando el Imperio Francés, y de Villa y Zapata entrando victoriosos a la ciudad de México en 1914, derrotando a la dictadura porfirista.

Mexicanas, mexicanos: si llega a tus manos esta Segunda Declaración de la Resistencia, si compartes la visión y el camino planteado, la historia de lucha, o quizás algo más fundamental de lo dicho o hecho por nuestra organización, las Fuerzas de Liberación Nacional, súmate, agrégate, levanta la mano, grita a voces, haz tuya esta Declaración, y

¡Declárate en resistencia!

¡Forma tu Comité de Resistencia y Liberación Antiimperialista!

Ahí donde lo digan, donde lo decidan, donde lo acuerden, ahí llegarán hombres y mujeres de las Fuerzas de Liberación Nacional a acompañar este proceso de construcción. Así como lo acuerden, lo decidan o lo digan, estos Comités de Resistencia y Liberación Antimperialista serán de lucha abierta o de cualquier otro tipo. En estas luchas futuras que se acercan, los Comités serán, en verdad las primeras y últimas trincheras de nuestra patria, usando todas las formas de luchas, todos los esfuerzos, todas las voces, y con todo el Pueblo de México.

Dirección Nacional-Comité Central

Fuerzas de Liberación Nacional

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Visita la pagina de RADIOINSURGENTEMÉXICO.COM la voz oficial de las Fuerzas de Liberación Nacional

Segunda Declaración de las Fuerzas de Liberación Nacional

14 de febrero  2026, año de la RESISTENCIA

Si te preocupa la situación del país y compartes el contenido de la Segunda Declaración de las FLN, súmate a la creación de Comités de Resistencia y Liberación Antimperialista para construir entre todos la nación que queremos…..

Escríbenos a contacto@radioinsurgentemexico.com




Anuncian paro en normales ante condiciones inhumanas

Maestros y estudiantes de las Escuelas Normales Públicas y Escuela Normal Superior de México (entre otras) realizaron protestas y suspendieron actividades en rechazo a las condiciones materiales inhumanas en que laboran y la falta en la rendición de cuentas.

Los inconformes denunciaron que la Escuela Normal Superior de México se ve afectada por la falta de agua, nulo mantenimiento de instalaciones hidráulicas y equipos obsoletos de cómputo, además de falta de maestros.

Al mismo tiempo, mencionaron que la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) mantiene un paro de actividades en algunas unidades de la Ciudad de México para exigir la salida de la rectora y demandar atención de las necesidades académicas y de infraestructura.

A continuación anexamos el pronunciamiento que nos hicieron llegar para su publicación en la página de La Casa de Todas y Todos.




105 Aniversario del asesinato Gral. Emiliano Zapata

10 de abril, 2024

A 105 años del asesinato de nuestro Gral. Emiliano Zapata, retomamos nuevamente las palabras que el compañero Francisco Pineda, estudioso del zapatismo, expusiera en presentaciones públicas, donde nos deja valiosos trabajos, como ya dijimos, de la historia desde sus propias fuentes y desde el sentido y significado de los propios pueblos.

Emiliano Zapata y 26 generales del Ejército Libertador expusieron la situación revolucionaria en que se encontraba el país entre 1914 y 1915, en un manifiesto dirigido A los Habitantes de la Ciudad de México, con estas palabras:

“El ejército no existe ya, el tesoro público está exhausto, el crédito nacional se desplomó en la bancarrota, el gobierno está deshonrado por el asesinato y por la traición, los intelectuales del porfirismo han hecho fiasco, las clases acomodadas han puesto de relieve su corrupción y su cobardía, el clero católico ha patrocinado las peores infamias y ha hecho alarde de un impudor inaudito.

El antiguo régimen ha quedado vencido en los campos de batalla, en los campos de la idea, ante la moral, ante la civilización, ante la conciencia universal, que protesta indignada contra ese aluvión de crímenes, contra esa escandalosa ostentación de todas las desvergüenzas y todas las podredumbres.”

Emiliano Zapata,

General en jefe del Ejército Libertador.

En 1914, el crecimiento de la fuerza revolucionaria zapatista era notable. Al respecto, consideren ustedes que el Acta de Ratificación del Plan de Ayala, firmada en San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, fue promulgada por jefes zapatistas originarios de muchas partes del país: Morelos, Guerrero, Puebla, Estado de México, Distrito Federal, Hidalgo, Sinaloa, San Luis Potosí, Veracruz y Zacatecas.

Estos revolucionarios expresaron su decisión de liberación social, para toda la república. Con su lucha y con sus firmas sostuvieron, ahí, en el Acta de Ratificación del Plan de Ayala lo siguiente:

La revolución debe proclamar altamente que sus propósitos son en favor, no de un pequeño grupo de políticos ansiosos de poder, sino en beneficio de la gran masa de los oprimidos, y que por lo tanto, se opone y se opondrá siempre a la infame pretensión de reducirlo todo a un simple cambio en el personal de los gobernantes, del que ninguna ventaja sólida, ninguna mejoría positiva, ningún aumento de bienestar ha resultado ni resultará nunca a la inmensa multitud de los que sufren.

Campamento revolucionario en San Pablo Oztotepec, 

Distrito Federal, 19 de julio de 1914, 

Ejército Libertador.

Poco después, a finales de 1914, cuando Carranza desconoció a la Convención celebrada en Aguascalientes, dio inicio una nueva guerra.

El 14 de noviembre, Emiliano Zapata expidió la orden general para tomar la Ciudad de México. El Ejército Libertador tenía desplegadas sus fuerzas desde Chalco hasta Milpa Alta y del Ajusco hasta Cuajimalpa. Las avanzadas zapatistas pronto tomaron Iztapalapa, Xochimilco, Tlalpan, San Angel y Coyoacán; Santa Fe, Tacubaya, Chapultepec y la estación de Buenavista.

El 24 de noviembre de 1914, el Ejército Libertador tomó la capital de la república. Apenas habían transcurrido tres años desde que, en la soledad de la agreste miseria, la revolución campesina proclamara el Plan de Ayala; textualmente, para “acabar con la tiranía que nos oprime y redimir a la Patria de las dictaduras que nos imponen”.

(…) El 1° de mayo de 1915, una banda de música del Ejército Libertador acompañó el desfile del Sindicato Mexicano de Electricistas por las calles de la capital. En seguida, el 5 de mayo, para conmemorar la batalla de Puebla, el Sindicato de Maestros de Escuela formó filas junto con tres mil efectivos de infantería, caballería y artillería del Cuerpo Nicolás Bravo del Ejército Libertador.

En aquellos meses, la revolución campesina de México desplegó un trabajo político y organizativo muy importante en la capital de la república; especialmente, con los campesinos del Distrito Federal pero también con los obreros de Contreras, San Pedro de los Pinos y Tacubaya; con los obreros de la fábrica de calzado Excélsior, con el Sindicato de Maestros de Escuela, Sindicato Mexicano de Electricistas, Sindicato de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías de México, Sindicato de Empleados de Comercio, Sindicato de Dependientes de Restaurant, Sociedad de Conductores de Carruajes Hijos de Hidalgo y participó en el nacimiento de la Confederación General del Trabajo.

Ahora quisiera referirme a la importancia del trabajo de Emiliano Zapata como organizador. En los archivos zapatistas existen muchos testimonios documentales de esa labor de Emiliano Zapata y su equipo de trabajo. El Cuartel General del Sur atendió cuidadosamente la ejecución del Plan de Ayala, y todos los asuntos políticos y militares de la revolución.

Pero, además, Emiliano Zapata atendió con mucha dedicación las tareas para resolver las necesidades del colectivo social: auxilio económico, víveres, vestimenta y semillas para sembrar; abasto de leña, forraje y aparejos; resolución de diferendos sobre tierras, chinampas, bosques, agua, ganado, herencias y casas habitación; impartición de justicia, asuntos judiciales, funcionamiento recto de los ayuntamientos, educación y salud; operación de caminos, correo, telégrafo y ferrocarril; comercio, producción de las fábricas de azúcar, fábricas textiles y fábricas de papel, minas, construcciones.

Todo eso y mucho más consta en los archivos de Zapata, formado por miles y miles de documentos.

El trabajo organizativo que desplegó Emiliano Zapata y su equipo del Cuartel General fue enorme.

El general zapatista Serafín Robles dejó testimonio directo de cómo se establecieron las Fábricas Nacionales de la revolución campesina de México.

Escribió Serafín Robles:

A principios de 1915, al quedar el Estado de Morelos libre de tropas enemigas, la maquinaria de los 34 ingenios azucareros estaba en buenas condiciones.

El general Zapata, hombre habituado al trabajo, dispuso que por cuenta de la revolución trabajaran los ingenios. Inmediatamente, el general Zapata envió a la Ciudad de México personas que compraran lo que hacía falta.

Por ejemplo, bandas de cuero para las máquinas, ya que los combatientes zapatistas las habían tomado para hacerse huaraches; también los filtros, pues se habían empleado para hacer gabanes.

Y también en el extracto que presentamos sobre las jornadas de junio de 1915, donde refleja de manera verídica el proceso convergente entre las luchas del campo y la ciudad y donde de manera evidente se observan las decididas participaciones de las mujeres mexicanas en un contexto de guerra, hambruna, insurrección y voluntad de lucha, de clase, género y etnia, de los pueblos del maíz.

Dice Pineda en el libro 1915, Ejército Libertador:

“Municiones a Veracruz y frijoles a Nueva York. Las acciones directas de la multitud ocurrieron en las fechas que el Ejército Libertador había rechazado la ofensiva militar carrancista. Aquellos fueron días de extraordinaria lucha en las calles. La agitación y la disposición a pelear por la causa justa del pueblo eran elevadas tanto en la ciudad, como en la resistencia armada zapatista, y en el bando insurgente se habló de guerrilla social. Eso enardeció tanto a los roquistas, que las rebeldes urbanas fueron llamadas ‘mujerzuelas’; los trabajadores pobres, ‘boleros’; en conjunto, ‘populacho’. También, fueron borrados por la historiografía dominante. Y su memoria, la experiencia histórica de la revolución social en la ciudad de México, fue convertida en algo ‘inexistente’.

Jornadas de junio

La combinación del levantamiento urbano y la defensa armada de la capital fue el rasgo más peculiar de las jornadas de junio. En el mismo espacio y tiempo, los más humildes y los más oprimidos, en combate: las mujeres pobres contra la burguesía y el ejército de los campesinos revolucionarios contra el carrancismo. Con un añadido importante, era la capital de la república y tiempo de revolución.

Aquellas columnas multitudinarias de mujeres pobres pasaron de la defensiva a la ofensiva. Ya no acudieron a la asamblea parlamentaria, donde se les ofreció limosna, sino al Cuartel General del Ejército Libertador. Y ya no pidieron maíz, lo tomaron por medio de la acción directa. Si en 1911, la proclama del Plan de Ayala para restituir, confiscar y nacionalizar las tierras fue, abiertamente, un llamado a la insurrección campesina; ahora, en la capital, la confiscación masiva de los alimentos, en los hechos, era un llamamiento a la insurrección urbana. (Mapa 17)

En junio de 1915, surgió una situación insurreccional. Pero, no era la huelga política general de los obreros lo que generaba condiciones para el levantamiento urbano masivo, sino la fuerza de las mujeres y los campesinos, en las calles de la capital y en la línea de fuego. En esta coyuntura, el problema crucial de la insurrección urbana no era cómo ganar para la causa a un sector del ejército represor —como ocurrió en otras experiencias— sino cómo incorporar a los hombres trabajadores al levantamiento.

La huelga revolucionaria para ejecutar, en la capital, masivamente el Plan de Ayala y nacionalizar los bienes a los enemigos de la revolución estaba a la orden del día, igual que la defensa militar. Lo crucial no eran los alegatos doctrinarios. Más bien, los acontecimientos señalaban una posible ruta: ligar orgánicamente la fuerza de la insurgencia campesina con la rebelión de las mujeres y llamar a la huelga general como medio auxiliar para producir la insurrección.

El levantamiento general en la ciudad y la confiscación a los enemigos de la revolución, no eran una utopía; más bien, fue la acción masiva de las mujeres pobres en las calles. En los hechos, fue el punto más alto de un trayecto convergente, en las luchas del campo y la ciudad. Así lo indica un breve recuento de lo que se ha expuesto hasta aquí.

1. La convergencia de zapatistas y magonistas, así como el sector revolucionario de la Casa del Obrero Mundial y, también, impulsores de las luchas sindicales y femeninas: Dolores Jiménez y Muro, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Susana y Angel Barrios, Paulino Martínez, Antonio Díaz Soto y Gama, Santiago Orozco, Luis Méndez, Prudencio Casals, Miguel Mendoza López Schwerdtfeger, Rodrigo Gómez, Ignacio E. Rodríguez, Adolfo Santibáñez, Felipe Santibáñez, Enrique Bonilla, A. R. Galván y Raimundo Osorno Aguilar, entre otros.

2. El trabajo de los delegados surianos en la Convención, por el derecho obrero a organizar sindicatos, huelgas, boicot y sabotaje, así como por la emancipación de la mujer.

3. El trabajo político de los zapatistas, especialmente con obreros de Contreras, San Pedro de los Pinos y Tacubaya; con los obreros de la fábrica de calzado Excélsior, con el Sindicato de Maestros de Escuela, Sindicato Mexicano de Electricistas, Sindicato de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías de México, Sindicato de Empleados de Comercio, Sindicato de Dependientes de Restaurant, Sociedad de Conductores de Carruajes Hijos de Hidalgo y su participación en el nacimiento de la CGT.

4. La formación de milicias urbanas dentro de las filas del Ejército Libertador, la Brigada del Sur, a cargo de Otilio Montaño y Leobardo Galván; la brigada Matamoros, el 8º regimiento de caballería de la brigada Cal y Mayor, el Regimiento Femenil y su Brigada Sanitaria.

5. La instrucción de las milicias urbanas, en las armas de infantería y caballería, así como en explosivos.

6. La organización de brigadas de información y propaganda, periódicos, mítines, desfiles, conferencias, obras de teatro y proyección de películas acerca de la explotación.

7. Sobre todo, la presencia combativa del ejército de los campesinos revolucionarios, el Ejército Libertador, en la capital de la república.

Esa trayectoria convergente de la revolución social arribó a su punto más alto, en junio de 1915. La situación insurreccional que se produjo era la condición necesaria para asumir los siguientes escalones revolucionarios: aplicar masivamente el Plan de Ayala en la ciudad y confiscar los bienes a los enemigos de la revolución, acaparadores y especuladores, que era la burguesía en masa; en consecuencia, estructurar órganos populares para el control de los alimentos y la producción.

Ese proceso revolucionario de los pobres del campo y la ciudad, a pesar de grandes dificultades, arribó a un punto en que se avizoraba otro horizonte histórico: la posible unidad orgánica del Ejército Libertador y el levantamiento urbano; la combinación de trincheras y barricadas para asumir conjuntamente la resistencia armada al carrancismo y a la burguesía. Incluso, para generar en la base social una vía revolucionaria opuesta al parlamentarismo inútil en que cayó la Convención. Tal es, en mi opinión, el significado histórico de las jornadas de junio y su principal enseñanza, la ausencia del paso decisivo en el momento insurreccional.

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.




Corresponsalía

Cuerpos-territorios, condiciones de vida, epidemias y la Revolución del Sur

Centro de Estudios de la Casa de los Pueblos

Recibimos la siguiente Corresponsalía del Centro de Estudios de la Casa de los Pueblos, al propósito de la pandemia de 1918.

Las condiciones de
vida y las condiciones de la guerra.

El poder hegemónico históricamente ha tenido
prácticas de dominación y escarmiento recurrentes sobre tierras, cuerpos y
símbolos, como el incendiar pueblos, apropiarse de las cosechas, destruir la
base agrícola de subsistencia, separar la cabeza, desmembrar y mutilar el cuerpo
en secciones cardinales, precarizar la vida hasta la hambruna y propagar
epidemias, elaborar discursos, generar imágenes o versar la mentira y la
calumnia en la historiografía, recurriendo a conceptos racistas, criminalistas,
burlescos y denigrantes, para minar y descalificar los procesos
revolucionarios. 

El genocidio, el etnocidio, el epistemicidio y
el ecocidio son también mecanismos que el poder genera para intentar derrotar
la voluntad de lucha de los pueblos.

Durante la conquista europea de los pueblos y
naciones históricas en el siglo XVI, la viruela y sífilis provocaron una
hecatombe demográfica, en 1812, durante la guerra de independencia, se
diseminaron la fiebre y el tifo para diezmar las rutas y sitios de las tropas
insurgentes, durante la revolución estas enfermedades tienen repuntes a grado
de epidemia que cobraban la vida de cientos de miles, principalmente en las
zonas pobres del campo y la ciudad. Con ese pretexto se formularon mecanismos
de control y segregación.

El registro de esperanza de vida en 1910 era
de casi 30 años (Bravo y Reyes, 1958, p. 81), México tenía 15.16 millones de
habitantes, el 42% de la población era menor de 15 años y sólo el 2% mayor de
65 años (DGE, 1918), el mayor número de muertes durante la revolución fue
particularmente en menores de 14 años.

El censo de población de 1921 registra 14.33
millones de habitantes[1]; a
pesar del subregistro de morbimortalidad, se estima que la revolución tuvo
entre uno y dos millones de muertos, según los datos censales, hubo ochocientos
veinticinco mil muertos registrados en diez años de guerra, esto es 226 muertes
al día.

La pobreza, el hacinamiento, las condiciones insalubres y miserables en las que se vivía en las periferias de las ciudades, en barrios como Tepito, La Merced, Peralvillo, Los portales, donde no se tenía drenaje ni luz y el agua potable que se consumía tenía impurezas biológicas, bacterias patógenas, parásitos intestinales, virus y químicos que provenían de aguas negras, aunados a la desnutrición crónica fueron determinantes en la proliferación de enfermedades infectocontagiosas como paludismo, viruela, escarlatina, tuberculosis, tifoidea, sarampión, tos ferina, tétanos, rabia, dengue, fiebre amarilla, peste, tifo, cólera, poliomielitis, difteria, encefalitis, influenza española, entre otras que son un indicador de la pobreza y marginación en que vivía el 90% de los habitantes, en esas condiciones debía continuar el trabajo y la lucha de los campesinos sin tierra, peones acasillados, obreros, costureras o lavanderas que trabajaban jornadas extenuantes en condiciones deplorables.

En promedio “cada persona consumía 13 kilos
de azúcar al año, 24 de arroz y 2 kg de frijol
” (Valadés,
1987, p. 119),
los salarios cuando había, eran miseros, una mujer se vendía
por 6 centavos y un hombre por cinco pesos; lo que nos habla de una política de
control, explotación, segregación, acaparamiento y usura para el exterminio de
la población.

Entre las principales epidemias registradas entre 1882 y 1921 encontramos cólera en Chiapas, Oaxaca y Tabasco (1882-83), el istmo de Tehuantepec (1915), fiebre amarilla en Sinaloa (1889, 1902 y 1903) (Carrillo, 2005, p. 1050), peste bubónica en Baja California y Sinaloa en 1902-1903, en Mazatlán el registro fue de 529 muertes (Carrillo, 2002, p. 74; Ydirin, 2018, p.11), fiebre amarilla en Veracruz (1903-05), tuberculosis en 1907, sífilis en 1908, en 1910 sarampión, tifo en el centro-sur incluida la capital de la república en 1911, en 1915 y 1916. En el primer semestre de 1915 el panteón de Dolores registró 9, 788 entierros y para 1916 se tenía un registro de 12, 149 muertes en la capital (Molina, 2015, p. 1205); en 1918 la influenza española dejo 500,000 muertos más en el país (Ydirin, 2018, p. 12)

En 1891 el director del Hospital Militar, el
general Alberto Escobar, da instrucción para que la Secretaría de Guerra cree
la Carta Geográfica Médico Militar como un asunto de estrategia militar.
En 1907 el Estado Mayor publica un ensayo de geografía médico militar que
identificaba la etiología conocida o probable de las enfermedades, con ellos
los generales identificaban sitios de mayor riesgo, los recursos materiales y
personas involucradas (Carrillo, 2002, p.72).

Cuerpos de campesinos
y obreros, territorios de lucha.

En un contexto de guerra, la salud fue vista en
términos higienistas con un modelo militar de salud pública centralizada a
través del Consejo Superior de Salubridad y de las juntas de sanidad, cuya
política genocida, racista y de exterminio, utilizó medidas de control
poblacional mediante la detección y aislamiento de los enfermos, se les buscaba
casa por casa para la reclusión en cuarteles, cárceles, nosocomios, lazaretos,
viviendas.

Se incendiaban casas y pueblos enteros como
medidas de control social, Tepalcingo, Jojutla, Xalatlaco, Tilzapotla fueron
arrasados completamente bajo esta lógica, mientras que en la capital durante
1915 había 11, 197 personas recluidas en los nosocomios: Hospital General,
Hospital Tlalpan, Lazareto S. Joaquín, Hospital Militar (Molina, 2015, p.1219-1221).

En relación con las epidemias, los mecanismos
de inmunización eran precarios eran parte del escenario de guerra, los ciclos
de repunte de las enfermedades se recrudecían en diferentes temporadas del año,
en frío aumentaba el tifo, con calor aumentaba el cólera, dengue, paludismo, el
hambre era permanente; los grupos más vulnerables fueron los menores de un año
y las mujeres.

En 1900 estados como Querétaro, Puebla,
Oaxaca, Moleros tenían un promedio de 580 muertes por cada 1000 nacidos vivos
en el primer año de vida[2] (Ávila, 2015, p.417 e
INEGI, 1995, p. 62-71), para 1915 el índice de mortalidad aumentó, el
sarampión y la viruela, habían diezmado a la población. En Puebla se
registraron 999 muertes por tifo en 1915 y 1076 en 1916, del total de muertes
el 69.5% eran mujeres (Molina, 2015, p. 1201).

Diferentes misivas de generales
revolucionarios y de familiares de Zapata permiten conocer que entre 1914-1915
él estuvo enfermo de algún padecimiento prolongado que no impidió que la
revolución siguiera en movimiento (Pineda, 2013, p. 56-110).

La revolución del sur generó uno de los más
grandes proyectos de salud comunitaria y asistencia de heridos de combate, la
medicina de guerra, desde abajo, desde las prácticas históricas de los pueblos
insurrectos, desde los contingentes de trabajadores de la salud, con  un plan general que organizaba los centros de
atención y hospitales desde la perspectiva revolucionaria para cubrir el
territorio liberado, en las columnas y en los pueblos, en las montañas y los
trenes, en el territorio cuerpo y en el territorio insurgente, otra experiencia
necesaria en la historia es el tren-hospital de la División del Norte.

El Ejercito Libertador del sur tenía prácticas
de sanidad y atención, canalización de enfermos y heridos a hospitales de
campaña instalados en Cuernavaca, Cuautla, Toluca y México, tenían enfermerías
en Jojutla, Morelos, Chiautla y puestos de socorro en Huitzilac, Peñón Viejo,
Iztapalapa, Mexicaltzingo, San Mateo y Topilejo, atendidos por médicos,
pasantes, estudiantes de medicina, enfermeras y enfermeros, por mujeres,
hombres, niños y ancianas que sumaban colectivos, recolectaban, transportaban y
eran correos entre los pueblos, se formaban brigadas sanitarias que también
eran comandadas por mujeres como María Guadalupe Muñiz y Dolores G. Pliego que
luchaban por el cumplimiento del Plan de Ayala (Pineda y
Castro, 2013, p. 214).

Se colectaban cargas de maíz, ropa, leña
vendajes, medicamentos para los heridos, zacate y cobertores para los
hospitales con obreros y campesinos en Contreras y Morelos (Pineda, 2013, p. 109-116). En los diferentes rumbos
del territorio se sentaron precedentes del futuro sistema de derechos a la
salud que se irá construyendo a pesar de todos los obstáculos del poder, es
así, un aporte de los pueblos no del Estado.

Pero, además, Emiliano Zapata atendió con
mucha dedicación las tareas para resolver las necesidades del colectivo social:
auxilio económico, víveres, vestimenta y semillas para sembrar; abasto de leña,
forraje y aparejos; resolución de diferendos sobre tierras, chinampas, bosques,
agua, ganado, herencias y casas habitación; impartición de justicia, asuntos
judiciales, funcionamiento recto de los ayuntamientos, educación y salud;
operación de caminos, correo, telégrafo y ferrocarril; comercio, producción de
las fábricas de azúcar, fábricas textiles y fábricas de papel, minas,
construcciones.(Pineda, 2016, p.12)

En el contexto de estas gestas revolucionarias, en
medio de las epidemias y la gurra, en torno a las posibles y no sólo deseables
transformaciones de las relaciones sociales, dice el PLM en el Manifiesto del
23 de septiembre de 1911:

“El robo, la prostitución, el asesinato, el
incendiarismo, la estafa, productos son del sistema que coloca al hombre y a la
mujer en condiciones en que para no morir de hambre se ven obligados a tomar de
donde hay o a prostituirse, pues en la mayoría de los casos, aunque se tengan
deseos grandísimos de trabajar, no se consigue trabajo, o es éste tan mal
pagado, que no alcanza el salario ni para cubrir las más imperiosas necesidades
del individuo y de la familia, aparte de que la duración del trabajo bajo el
presen- te sistema capitalista y las condiciones en que se efectúa, acaban en
poco tiempo con la salud del trabajador, y aun con su vida, en las catástrofes
industriales, que no tienen otro origen que el desprecio con que la clase
capitalista ve a los que se sacrifican por ella
.[3]

Para quienes tienen interés o formación en el campo de la salud, nos queda la tarea de rescatar de la memoria de los pueblos, la historia de la construcción de la salud como un derecho, como un bien social que se logra con libertad política y económica, con la posesión de la tierra y la justicia, con un proyecto revolucionario que asegure el bienestar económico, político, cultural, social, ambiental de todo un pueblo.


[1] DGE. Según el Tercer
Censo de población de los Estados Unidos Mexicanos en 1910 había 15, 160,369
habitantes y en el Censo General de Habitantes de 1921 se registran 14, 334,
780 habitantes.

[2] Brena,
en Atención a la salud en la época porfirista, señala que fallecían 572 por
cada 1000 niños antes de cumplir el año de edad, en Querétaro 677, en Puebla
491, mientras
que la tasa de mortalidad infantil nacional en 1900 era de 288.6 y en 1909 de
301.8 (Narro, 1984, p. 641).

[3] Regeneración 1911.Los  Ángeles, Estado de California, Estados Unidos
de América,  a los 23 días del mes
de  septiembre de 1911. Rúbricas de Ricardo
Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa, Enrique Flores Magón En: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2625/54.pdf