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Nochixtlan y el sentir del pueblo oaxaqueño II

Video realizado por la Casa, recogiendo testimonios de hermanas y hermanos oaxaqueños sobre los sucesos del 19 de junio en  Nochixtlan, Oaxaca. Los testimonios son corresponsalía de Sofía, compañera del magisterio.




La lucha magisterial es la lucha del pueblo de Oaxaca

 “Al final me quedé con un ardor en los ojos y la cara pero con un buen sabor de boca 

porque un señor me dijo: “no maestra aunque el gobierno crea que va ganar,

 ustedes están ganando todas las batallas porque en cada desalojo el pueblo les está respondiendo apoyándolos;

eso maestra es su mayor triunfo”

Testimonio de Maestra, durante la agresión policiaca

 Cd. Ixtepec. 17 de junio 2016.

“Vinieron a golpear, pero también ellos fueron golpeados”.

Testimonio de Maestra, durante la agresión policiaca

Cd. Ixtepec. 17 de junio 2016.

La lucha magisterial ha alcanzado una movilización inédita. En este conflicto de clase, los trabajadores de la educación no sólo velan por sus derechos laborales, sino han emprendido una lucha por la defensa de la educación pública. Es esta una de las razones por las que padres de familia y estudiantes se han unido de diversas formas. Es una resistencia encabezada por el magisterio, cuya base reposa en el pueblo. Es esta una de las características que en estos tiempos diferencia el proceso de la lucha magisterial.

En la región del Istmo de Tehuantepec, así como en otras regiones de la entidad oaxaqueña, se ha hecho presente la voz popular. Es que ahora dicen que el pueblo ya despertó y tiene plena conciencia del despojo que intenta perpetuar el Estado mexicano. En estas jornadas, una de las primeras manifestaciones de solidaridad se reflejó en la primera marcha en el municipio de Juchitán el día 20 de mayo, a la que acudieron un gran número de personas de este y otros municipios aledaños.

Esta movilización pacífica fue la antesala de otras marchas, y así en Ixtepec el día 25 de mayo salió a manifestarse un extenso sector de la población; alrededor de 3500 personas se enfilaron a la lucha del magisterio, a la que además llegaron personas de localidades vecinas de Chihuitán, Laollaga, y Tlacotepec.  Con mantas y cartulinas; jóvenes, niños, ancianos, profesores y colectivos enaltecieron  lo que ha sido una de las movilizaciones mayúsculas en esta localidad. Los reclamos figuraban uno sólo: la abolición de las reformas neoliberales; con énfasis en la mal llamada reforma educativa, y la liberación de los presos políticos.

La convocatoria se fue extendiendo a otras localidades y a la semana siguiente, en el municipio de Espinal e Ixtaltepec los padres de familia, estudiantes, y alumnos salieron a marchar. Asimismo ocurrió en Tehuantepec, Salina Cruz, Matías Romero, Zanatepec, entre otras localidades del Istmo.

El agravio empezaba a ser colectivo en la medida que los profesores se habían reunido con los padres de familia; quienes fueron informados sobre la pretensión del gobierno mexicano de privatizar la educación. Con el transcurso de los días, los padres de familia y los profesores habían emprendido una organización que ya se encaminaba a la resistencia.

Ante la negación de diálogo por parte del gobierno, en las primeras semanas del mes de junio, la resistencia se acrecentaba y con ella la represión del Estado. Las primeras barricadas se instalaron en Juchitán, en el crucero de la carretera del canal 33 y la Panamericana. En paralelo, el sector educativo y los estudiantes normalistas se organizaban para la liberación de la caseta de la súper carretera en Ixtepec.

En Salina Cruz los petroleros también se han solidarizado también con la lucha magisterial, quienes habían tomado la refinería. En el municipio colindante de Tehuantepec, los pobladores mantenían bloqueado el Puente de fierro.

El bloqueo en Zanatepec fue desalojado por los policías, pero posteriormente fue instalado nuevamente.

En Jalapa del Marqués y Tequisistlán el pueblo dio la lucha contra la policía que finalmente logró desalojar el bloqueo carretero.

Los pueblos de Ixtepec, de Laollaga y de Chihuitán, también dieron la lucha ante la agresión policiaca efectuada en la vía de la súper carretera, el pasado viernes 17 de junio; cuando los maestros se encontraban manifestándose de manera pacífica en la caseta de cobro de dicha vía vehicular.

Esta lucha que ya es del pueblo, es también una lucha pacífica que el gobierno ha tratado de doblegar de diversas maneras, pero no lo ha conseguido. Al contrario la lucha se va fortaleciendo, pese a las múltiples agresiones del Estado mexicano.

Finalmente las intimidaciones pronunciadas por Aurelio Nuño se están llevando a cabo; desde los pagos inhabilitados de las últimas quincenas, al profesorado de nivel preescolar en la región del Istmo. Y asimismo la SEP, ha emitido notificaciones de despido a diversos maestros de la entidad oaxaqueña.

Las amenazas de Estado se convirtieron en un acto de cobardía, el pasado domingo 19 de junio, con la masacre al pueblo hermano de Nochixtlán, en la región de la Mixteca. Esta masacre de Estado, en la que la policía estatal, federal, y la gendarmería atacaron a este pueblo que estaba desarmado. En esta agresión indiferenciada perdieron la vida padres de familia, jóvenes, niños, y maestros, otros más fueron heridos de gravedad, y hay una veintena de personas desaparecidas.

El autoritarismo del Estado mexicano revela desprecio al pueblo.

¡El pueblo siempre objetará por la liberación y la justicia!

¡Hoy todos somos mixtecos, todos somos istmeños, todos somos oaxaqueños!

¡El dolor de los mixtecos, es y será el dolor de los istmeños; de los oaxaqueños, es un dolor que compartimos todos los pueblos en resistencia!

¡El neoliberalismo y las reformas impulsadas en México, entre ellas la educativa, no pasarán; mientras exista un pueblo organizado!




Paz laboral

Corresponsalía* del Padre Guerrero.

Amigos, ¿realmente en Nuevo León existe paz laboral?.
Pregunto lo anterior porque cuando me acerco a las fábricas y converso con diversos trabajadores, me señalan muchas condiciones no dignas, bajos salarios, incomprensión cuando piden necesarios permisos, falta de respeto a sus días de asueto y de vacaciones, exposición a altas temperaturas o a fríos extremos, exposición a enfermedades por el manejo de desechos tóxicos, ausencia de las necesarias medidas de seguridad.

Muchas veces los sindicatos están subordinados a los dueños de las grandes o pequeñas empresas, e igualmente son muy normales las complicidades entre las empresas y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

De tal manera que los obreros y empleados viven expuestos a una vulnerabilidad injusta. Por eso, cuando intentan organizarse para exigir sus derechos, fácilmente son reprimidos, despedidos y puestos en “la lista” de conflictivos.
Por todo esto es fácil comprender que es falsa la presumida “paz laboral”, porque los trabajadores están sometidos por este sistema neoliberal.

Y si desde los años noventa no se presentan huelgas, no es porque los obreros y empleados estén muy conformes con sus condiciones laborales.

Mas bien no hay huelgas, porque los obreros están sometidos, amenazados y atrapados por un sistema que los pone en el dilema de trabajar recibiendo salarios de miseria o morirse de hambre.

Los despidos injustificados van en aumento, la represión a la protesta es la amenaza constante, los trabajos precarios son la única oferta, el subempleo van a la alta, y la perdida de los derechos laborales es presentada como “privilegio”.

Por eso, considero que juntos debemos atender este grave problema que está afectando a las familias de miles de obreros en la ciudad y en el país.

Nuestro silencio será cómplice de estas injusticias y nuestra indiferencia favorecerá el triunfo del capital sobre los derechos laborales de los mas humildes, si ahora nosotros no nos comprometemos como sociedad civil, para detener la acumulación capitalista.

No es posible que sigamos viendo como” normal y natural la acumulación privada de capital por una élite y la venta de la fuerza de trabajo por la inmensa mayoría”.

 

Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión.

 

 

 

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