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Editorial: AGOSTO, mes de aniversarios

Iniciamos los agostos recordando a nuestro compañero Hernán, quien cumplía años el primer día del mes; siempre atento y sonriente, aunque estuviera agobiado de trabajo, en él encontrábamos el consejo ecuánime para resolver las situaciones que se presentaran de la mejor manera. Siempre al pendiente de sus máquinas de imprenta y de que nadie, absolutamente nadie, fuera a tener ningún lamentable accidente con ellas.  

Recordamos al compañero Ismael… “Isma” como coloquialmente todos lo conocíamos, quien muere en agosto. A él, junto con el compañero Mario (Mario grande), agradecemos su guía en el importante trabajo de la formación de cuadros revolucionarios. Tanto en el trabajo práctico como en el trabajo teórico ambos supieron guiar a muchos compañeros para tomar el camino adecuado dentro de la organización Fuerzas de Liberación Nacional.

El compañero comandante Insurgente Germán recuerda que el 5 de agosto de 1969, se reunieron en el rancho El Mezquital, a unos 15 kilómetros de Monterrey, para celebrar el aniversario de nacimiento de nuestro Compañero Salvador….

“Era su cumpleaños de Salvador. Cenamos carne asada y brindamos por la salud del festejado. Como ya todos los sublevados clandestinos estaban juntos decidieron celebrar una reunión al día siguiente, en la casa de seguridad de Monterrey.

El seis de agosto, a eso de las 20 horas, se celebró la reunión, se les pregunto a todos si querían seguir con la lucha, uno por uno opinó y fue su libre decisión continuar formando una nueva organización. Como toda organización requiere una dirección, decidieron nombrar un responsable que se encargase de dirigir los trabajos. Cada uno fue nombrando a quien quería que dirigiese la nueva organización, y por unanimidad decidieron nombrar al compañero Pedro como el Primer responsable. Él aceptó el cargo y en ese momento nombró al Compañero Salvador como Segundo responsable Nacional. Nos comunicaron que iban a platicar en privado y que esperásemos ahí.  Varias horas después, nos llamaron y nos anunciaron el nombre de nuestra organización, político-militar, nuestro lema y nuestros principios antimperialistas. Los siguientes días fueron de preparativos y esperar; había que escribir comunicados, buscar vehículos, dinero; y así, poco a poco, se fueron cubriendo todos los planes ya conocidos en nuestros cuadernos de trabajo. Nadie nos engañó, se nos dijo que la lucha sería larga, cruenta y difícil, que tomaría generaciones, pero que el triunfo era ya de nuestro pueblo”.

Este mes, esta organización, las Fuerzas de Liberación Nacional, cumplen 52 de años de existencia, nutrida por mujeres y hombres que con su ejemplo nos han mostrado que con cada pequeño paso, con cada pequeño esfuerzo es posible lograr grandes cosas.

También vamos a recordar a nuestro Compañero Salvador, Segundo responsable Nacional   en las palabras que sobre él escribió nuestro responsable en la Selva, Co. Alfredo en 1976.

COMUNICADO CONFIDENCIAL A:

TODOS LOS MILITANTES DE LAS

FUERZAS DE LIBERACION NACIONAL

Recuerdo del C. Alfredo Zárate Mota, Salvador.

Su vocación de servicio al prójimo se había visto parcialmente cumplida al concluir sus estudios de medicina y poder brindar en el poblado de Tenenexpan, en su nativo Veracruz, servicios médicos a los campesinos de la región. Poco a poco fue influyendo en la vida de aquellos hombres, orientándolos, instruyéndolos y trabajando a su lado durante días “de descanso” en jornadas voluntarias de arreglar caminos, de mejorar las condiciones de vida del poblado.

 Sabía ya que las necesidades de su pueblo no se resolverían sino una vez que éste tuviera en sus manos la posibilidad de ejercer el poder y cesar la explotación de unos hombres por otros. Encauzó desde entonces sus empeños en lograr que esto se convirtiese en realidad y comprendió que sólo a través de la lucha armada se podría derrotar al enemigo que respondía con invariable violencia a los reclamos de los desposeídos.

Después de participar en la huelga nacional de médicos, conoció a Víctor Rico Galán quien en varias ocasiones lo visitó en el puerto de Veracruz planteándole sus actividades de integración de un grupo que por la vía armada se enfrentase a quienes detentan el poder. Aceptadas las premisas de Rico Galán, contactó Salvador en Veracruz varios elementos que, como él, sabía honestos y dispuestos a hacer coincidir sus pensamientos con los hechos.  La aprehensión casi inmediata de Rico Galán y otros elementos, cerró definitivamente las posibilidades de actuar en ese grupo.

 A través de un honesto amigo común, -quien murió poco después accidentado, Ángel Gutiérrez- conoció en 1968 a Heberto Castillo, quien respaldado por una descollante intervención en OLAS, fomentó en varios estados la creación de grupos que encauzaran sus actividades a iniciar la lucha armada; sin embargo, después de los sucesos políticos de fines de 1968 en México, Castillo traicionó a los elementos que había contactado.

A raíz de esos políticos de 1968, Salvador conoce a Mario Menéndez quien le plantea, para ya, su integración a un grupo que subiría a la sierra chiapaneca a iniciar la lucha armada contra el gobierno. Se integra así, con otros elementos al llamado Ejército Insurgente Mexicano (EIM).  Conocidas son las posiciones que posteriormente sostuvo Menéndez y que llevaron finalmente a que se desintegrara el EIM.  Se fundaron entonces, por los compañeros que así entendieron era su deber, nuestras Fuerzas de Liberación Nacional el 6 de agosto de 1969.  En ese momento Salvador es designado Segundo responsable de nuestra organización.

Sus aportaciones creadoras para el desarrollo de las FLN son muy importantes para lograr el avance de la revolución.

 Poseía una claridad extraordinaria para el análisis de los sucesos sociales derivada de la aplicación del marxismo al examen de la realidad.  De esa posesión ideológica, férrea, derivaban también sus actos:  voluntad acerada, disciplina sólida, solidaridad incondicional, estudio sistemático, fidelidad a toda prueba, determinación absoluta, iniciativa tenaz, autocrítica constante, entusiasmo contagioso, trabajo riguroso, convicción profunda y una confianza inconmovible en la victoria final de los pueblos de nuestra América, por quienes, convertido en su vanguardia, entregara como consigna militante, todos los actos de su vida.

 Hizo del trabajo y la autocrítica, habituales instrumentos en que fincó su superación y que agitaba entre nuestros compañeros, pues entendía que ello contribuía al pleno desarrollo personal y por lo mismo al avance de la organización. No hay entre quienes lo conocimos, alguien que no haya recibido de Salvador alguna enseñanza y sí muchos compañeros en quienes influyó decisivamente en su formación.

Tenía junto a la foto de sus dos hijitos (Alfredo y Ernesto) la de un pequeñuelo de Tenenexpan: vientre abultado por parásitos, bracitos y piernas flacas por la desnutrición, piel maculada y ojitos tristes y opacos, sin esperanzas.   Por esas generaciones futuras a las que supo tener siempre presentes, entregó su vida.

Hoy, aniversario de su natalicio, su actitud ejemplar está presente, alentándonos en las tareas apremiantes, hasta lograr aniquilar al gobierno opresor y ver cumplidas sus aspiraciones, por el camino que con su prematura muerte heroica y con todos los actos de su vida militante nos marcó, de:

VIVIR POR LA PATRIA O MORIR POR LA LIBERTAD

Fuerzas de Liberación Nacional

5 de agosto de 1976