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Xochimilco: La lucha por el agua, la lucha por la vida

Compañeras y compañeros organizados en los pueblos del sur de la ciudad de México, hicieron llegar esta corresponsalía con motivo de la lucha y resistencia que tiene lugar en San Gregorio Atlapulco, San Luis Tlaxialtemalco, Santa Cruz Acalpixca, Nativitas Zacapa entre otros pueblos pertenecientes a la alcaldía Xochimilco…

Desde que los primeros xochimilcas vinieron a asentarse en el cerro del Cuahilama en el antiguo paraje de Atenco (hoy Acalpixca) esta zona de escurrimientos, infiltraciones, transición y recarga de mantos acuíferos perteneciente todavía a la sierra del Chichinautzin (espejo de agua) ha sido rica y abundante en vida silvestre, territorio, recursos naturales, pero, sobre todo, el principal recurso de vida…el agua.

Nuestros antepasados lograron encontrar ese equilibrio perfecto y esa convivencia fundamental entre este recurso y los nuevos pobladores de aquella época. Supieron que este lugar era el idóneo para llevar a cabo el desarrollo y la creación de una nueva civilización porque prácticamente lo tenían todo. Tláloc, una de las deidades más apreciadas y veneradas por los antiguos xochimilcas, les proveía de vida a través de sus lluvias torrenciales que año con año derramaba sobre todo su pueblo. Cihuacoátl Tonantzin, bebía el elixir de vida que Tláloc ofrecía y gestaba en sus entrañas el alimento suficiente para todos sus hijos. Así pasaron los años y lo siglos, hasta que un día llegaron nuevas ideas, nuevos conceptos, nuevas formas de vida y de sustentabilidad directamente de otro continente; las nuevas formas e ideas del hombre europeo, vino a romper con ese equilibrio y esa comunión que había en aquel entonces.

A partir de ahí, el agua dejó de ser la compañera perfecta y pasó a ser un estorbo y un obstáculo que debía de trasladarse hacía otro lado, para permitir el paso al progreso y la modernidad que trían consigo el hombre europeo.

En ese camino la cuenca del Anáhuac fue perdiendo poco a poco su riqueza hídrica y la esencia de este lugar. El tiempo pasó y los manantiales y ojos de agua que había en la cementera de flores, aún eran abundantes. Pero a partir de los primeros años del siglo XIX, durante el porfiriato, un aburguesado gobernante de apellido Díaz, se dio cuenta de la riqueza natural que había en esta zona y junto con su secretario de Gobernación, el Dr. Peñafiel, decidieron llevar a cabo un proyecto de extracción y traslado de las aguas cristalinas que brotaban de los manantiales y ojos de agua para ser conducidas en un acueducto que iba a llevar el progreso y la modernidad a México; lo que no dijo es que este desarrollo sólo iba a ser para beneficio de las colonias nacientes en las cuales eran el lugar de morada para las clases pudientes y burguesas de la época. Estas colonias eran la Condesa y la colonia Roma.

Con el engaño de que los habitantes de Xochimilco no iban a pagar el impuesto por el consumo de este vital líquido, nunca más en la vida, algunos pobladores decidieron dar el consentimiento para llevar a acabo dicha obra y que la cementará de flores, dotara de vida a esta naciente y creciente ciudad.

Pero como toda hidra hambrienta y sedienta, el crecimiento de esta ciudad fue de una forma rápida y descontrolada. La necesidad por dotar de más agua a las nuevas colonias que iban apareciendo era cada vez mayor. Con tristeza, lo pobladores de Xochimilco fuimos viendo como poco, el espejo de agua en el que nacimos y crecimos, iba desaparecido sin explicación alguna.

Así empezó este saqueo descontrolado. Tiempo después y conforme fueron pasando los años y la tecnología y la ciencia siguió avanzando, los distintos malos gobiernos y gobernantes ya no solicitaban permiso a los poblados por los que se conducía el agua (San Luis Tlaxialtemalco, San Gregorio Atlapulco, Santa Cruz Acalpixca, Santa María Nativitas Zacapan) ahora, sólo llegaban a imponer sus obras y proyectos hídricos con el argumento y excusas vanas que ni ellos mismos podían creer.

Así llegamos a un punto en el que desde hace 25 años el sur oriente de Xochimilco, padece una grave crisis y escases del recurso agua. Los tandeos de agua se han vuelto algo muy común y aceptable entre la población para satisfacer esta necesidad del vital líquido, aunque sea dos o tres veces a la semana.

Pero ¿por qué carecemos de este recurso si somo privilegiados al vivir en una zona de recargas de mantos acuíferos y en donde todavía anualmente caen 600 mm de agua al año?

La respuesta es sencilla, esta ciudad está sedienta y los grandes capitales del mundo, han volteado hacia un nuevo modelo de negocios en donde el recurso agua es un negocio muy lucrativo.

Desde hace poco más de 9 años, Xochimilco y, en específico, Santa Cruz Acalpixca tuvo la necesidad de defender su agua y ejercer sus derechos colectivos que tiene como pueblo originario. Fue una lucha en contra de un proyecto de “Aguas Residuales” creado desde el sexenio del segundo jefe de Gobierno que tuvo el antiguo Departamento del Distrito Federal; me refiero a Marcelo Ebrard Casaubón.

Esa magna obra implicaba entubar los ríos subterráneos, veneros y venas de agua, que confluían en los distintos pozos de extracción que hay en la zona, para ser rebombeados a través de una línea de conducción de 32 pulgadas de tubería negra con franja azul (el lineamiento señala que ese material es utilizado para trasportar agua potable a grandes presiones) para ser puestos en bandeja de plata a los grandes desarrollos inmobiliarios y mega proyectos con los cuales los malos gobernantes tienen una relación comercial y de complicidad.

En aquel entonces, Santa Cruz y San Gregorio, lucharon como pueblos hermanos y lograron suspender esta obra de muerte. Al gobierno en turno, no le quedo mas que sacar la infraestructura que ya estaba introducida sobre la av. Tenochtitlan perteneciente al territorio de Acalpixca; sin embargo, estratégicamente los tubos que ya se habían colocado en la parte que le corresponde a San Gregorio, nunca fueron retirados.

Después de casi diez años este proyecto de muerte se vuelve a reactivar y a “legitimar” con el pretexto de que este tipo de obras, traerá “progreso y bienestar” a una determinada parte de la población, específicamente a los asentamientos irregulares que existen en la zona. Cabe mencionar que esta parte que vive de forma irregular en territorio en donde era una reserva ecológica, siempre han sido utilizados de forma política para incrementar sus listas de votantes, con la promesa de siempre: CAMBIAR EL USO DE SUELO.

Esta promesa incluida en el Programa General de Reordenamiento Territorial (PGOT), cambia el uso de RESERVA DE CONSERVACIÓN A SUELO DE USO RURAL lo que permite que los grandes capitales entren a estas zonas de la ciudad, con proyectos denominados “ECOTURISTICOS” los cuales generarían el desplazamiento de la población originaria y avecindada de la zona, englobándola en el fenómeno de la GENTRIFICACIÓN.

En este contexto se explica el actual conflicto en el que se encuentra inmerso el pueblo Originario de San Gregorio Atlapulco. Desde hace poco más de 3 meses se había corrido la voz de alerta entre la población de que sobre la av. Nuevo León, se estaba generando una obra en la cual estaban introduciendo tubos negros con franja azul de 12 pulgadas los cuales eran trasladarían agua potable. Se llevaron a cabo alrededor de tres juntas entre pobladores, Sacmex, Alcaldía y Gobierno Central las cuales terminaron sin resultado alguno.

Fue entonces cuando la alcaldía echo a andar el plan B; mandar a sus operadores políticos de la zona a imponer esta obra diciendo que era para saneamiento de drenaje y aguas residuales (el mismo pretexto que habían utilizado años atrás en Sata Cruz Acalpixca). Ante esto se emitió la voz de alerta entre la población de San Gregorio Atlapulco generando una preocupación y descontento ante la posible problemática que se avecinaba.

Se hicieron tres intentos de parar la obra en el punto donde convergen av. Nuevo León y la calle Zaragoza, pero los grupos de golpeadores de la colonia Xicalhuacan (perteneciente a Santa Cruz Acalpixca) y de San Gregorio Atlapulco al mando de Víctor Muñoz (Dir. de Gobierno) y Gustavo Arias (Dir. de Servicios Urbanos) de la Alcaldía Xochimilco, impidieron que se suspendieran las obras.

Fue entonces cuando se dieron los primeros enfrentamientos entre los pobladores sin pasar de los empujones y agresiones verbales. Pero la advertencia estaba hecha: La obra hídrica que se había suspendido en el 2013 se iba a llevar a cabo.

El día 29 de noviembre después de una asamblea comunitaria realizada 100 metros antes del cruce de avenida Nuevo León y av. Tenochtitlan. La gente de Atlapulco decidió tomar la obra y no permitir que siguieran avanzando los trabajos. De inmediato los grupos afines a la alcaldía se activaron y pasaron de los insultos a los golpes, retirando a la gente, que ya se había manifestado en plantón permanente.

El objetivo de la gente que está en contra de la obra era claro: no permitir que llegaran al punto de intersección entre las avenidas antes mencionadas ya que ahí nunca se habían retirado los tubos que fueron introducidos desde el 2013.

Para el miércoles 28 de noviembre, la gente decidió congregarse y hacer un cierre total de la avenida y sin más, llevar a cabo un plantón permanente debido a que la obra iba avanzando rápidamente. Algo que no se veía en proyectos anteriores era que los trabajos de introducción de tubería acaban hasta ya entrada la media noche, por lo que los habitantes confirmaron aún más sus sospechas.

Ya con la avenida cerrada y la obra tomada, se acercó Gobierno Central con su mediador un tal Tonatiuh en el cual les ofrecía a la gente inconforme una mesa de diálogo donde se planteaba la explicación detallada de esta obra.

Para sorpresa de la gente, en esta mesa de diálogo propuesta en las instalaciones de Gobierno Central, también estaban citadas las personas afines a la alcaldía y las cuales, en ese momento, volvieron a generar un clima de encono y enfrentamiento con la parte que se oponía a las obras. Fue entonces cuando los pobladores de Atlapulco, entendieron que el diálogo que planteaba el gobierno era prácticamente nulo y que no iban a obtener respuesta favorable a las justas demandas.

Así se llevó a cabo el primer día de plantón permanente con la amenaza de que la obra pese a quien le pese, seguiría adelante hasta su finalización. La última visita de Tonatiuh a San Gregorio fue para plantear otra mesa de diálogo, pero la gente tenía claro que ya no iba a ser posible.

Después de que se retiró el funcionario del gobierno se dio la orden desde el gobierno central, de enviar un operativo de alrededor de 300 granaderos como forma de intimidación y agresión a los derechos humanos y colectivos de la gente.

Así transcurre esa madrugada, con el cansancio y el sueño a cuestas y con la presencia de la policía acechando y esperando el momento y la orden de retirar el plantón.

Pero la orden policíaca de atacar y de violentar no llegó, sino hasta las 10 de la mañana del día siguiente, cuando nuevamente se desplegó un operativo policial pero ahora con aproximadamente 2000 elementos entre hombres y mujeres los cuales ya tenían la orden de retirar a las y los compas que mantenían la protesta.

Primero encapsularon a la gente y después con lujo de violencia, patearon a los hombres, a las mujeres las manosearon en su ropa y partes íntimas, violando cualquier tipo de derecho y protocolo existente.

Al ver esto, los jóvenes que hasta ese momento se mantenían a la expectativa, decidieron defender a las compas y los compas que se encontraban en una situación de riesgo y peligro.

Con piedras, palos y formando barricadas, muchas personas más entre hombres y mujeres jóvenes, empezaron a replegar a los granaderos con lo que se podía; palos, piedras e incluso con terrones de tierra, con lo que se pudiera hacer que la policía dejara al pueblo en paz.

Los granaderos respondieron con sus toletes, pero también con piedras y palos e incluso invadiendo propiedad privada generando destrozos en una casa habitación y a un automóvil que ahí se encontraba estacionado.

El enfrentamiento duro poco más de 2 horas en los cuales las y los compas compas de San Gregorio resultaron con heridas en la cabeza, cara y ojos, inclusive dos de ellas tuvieron que ser trasladas al hospital por las heridas y la crisis nerviosas que se presentaron.

Una vez que los más de 2000 granaderos se retiraron, se hizo una evaluación de los daños físicos y materiales de la gente, generando un coraje aún mayor en la población.

Caída la tarde del 2 de diciembre la gente empezó a reorganizarse y hacer el llamado a la solidaridad con otros pueblos hermanos haciendo visible aún más esta grave violación llevada a cabo desde la Jefatura de Gobierno de la CDMX y ejecutada por el brazo represor y agresor que tiene el Estado para disolver la protesta social.

Así amanece San Gregorio Atlapulco el día de hoy 3 de diciembre, entre la rabia, la impotencia y el coraje ante los embates que el gran capital junto con sus aliados en el gobierno, llevan a cabo en contra de los pueblos y barrios originarios que existimos y resistimos en el territorio de esta mal llamada Ciudad de México.

Adicionalmente compartimos estos audios que son entrevistas realizadas a diferentes compañeros sobre los sucesos.