Dignificar la Historia IV


Presentación y agradecimientos 

Tiene usted ante sus ojos este cuarto Cuaderno de Trabajo que la Casa de Todas y Todos, a través de su Grupo Editorial, ha confeccionado para seguir adelante en nuestro empeño por Dignificar la Historia de nuestra organización madre, las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). Un estimado colaborador nos dijo en algún momento que el nombre de la serie no le gustaba, que si la historia de las FLN ha sido siempre digna ¿por qué habría algo en ella que se tuviera que dignificar? Sirva su pregunta aquí para reiterar el propósito de este esfuerzo editorial. 

Lo que pretendemos con la publicación de esta serie de libros es dar a conocer el pensamiento, visión, retos y desarrollo de la Fuerzas de Liberación Nacional en México. No es una tarea fácil. La Casa de Todas y Todos (previamente conocida como la Casa-Museo del Dr. Margil) es la guardiana de los archivos originales de las FLN, quienes nos confiaron esta monumental responsabilidad con solo una condición: Que lo que se escribiera, publicara o hablara sobre la historia de la organización revolucionaria reflejase objetivamente los contenidos de esos archivos (comunicados, publicaciones, cartas internas, videos, documentos, fotos, etc.). 

En los últimos veinte años hemos visto un sinfín de publicaciones, investigaciones, conferencias magistrales, tesis universitarias, videos, etc… que tratan de explicar a las FLN. Casi todos han tenido como base, documentos de archivos policiacos (llámese CISEN, inteligencia militar, etc.) que fueron integrados como resultado de la represión, muerte y tortura de mujeres y hombres militantes de las FLN. Esos archivos están incompletos y no explican la historia de las FLN, así que quienes los usan como fuente, no sólo quedan fuera de contexto, sino que sus comentarios quedan manchados en sangre y violencia producto de la represión. Quizás quienes los han usado saben todo eso, y no les preocupa. Eso es lo indigno. 

Otros intentos han usado “testimonios de ex-militantes” o “fuentes directas” sin nombrarlas. Unos mas han llegado a extremos de usar los testimonios, dimes y diretes de personas que traicionaron a las FLN o que simplemente nunca formaron parte de la organización.

Más allá de todo esto, es para nosotros fundamental reivindicar las acciones que esos compañeros realizaron, por más que las pruebas materiales de lo sucedido no vayan más allá de la memoria y el recuerdo de sólo uno de nosotros: no hay lugar aquí para la mentira. No hay nadie aquí defendiendo su prestigio personal. Un ejemplo paradigmático sobre esta situación que enfrentamos respecto a la rigidez o flexibilidad en el trato de nuestra historia gira en torno a las afirmaciones que hemos hecho en estos libros, respecto a lo sucedido en la laguna del Ocotal en 1974 que tienen como soporte material tan sólo algunas notas en el diario de Alfredo (que ya hemos transcrito y publicado) y la palabra de quien habló con él al respecto: con eso nos basta para afirmar que hubo presencia de fuerzas yanquis en ese territorio y que, los compañeros y compañeras del Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata, al saberse descubiertos, decidieron ir a enfrentarlos. No hubo razón para que Alfredo mintiera, ni hay razón para que el compañero que con él habló lo haga hoy. Las y los compañeros desaparecidos luego de esos enfrentamientos –¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!– fueron combatientes íntegros que entregaron su vida a las convicciones antiimperialistas. Si estos sucesos, con esas evidencias materiales fidedignas contravienen los resultados obtenidos en estudios previos sobre dichos acontecimientos, no nos queda más que agradecer a quien se tomó el tiempo y esfuerzo por entender y averiguar, con los endebles recursos documentales entonces disponibles, qué fue de nuestra compañera y nuestros compañeros desaparecidos, pero no podemos callar lo que sabemos que ocurrió. 

Como lo señalamos desde que iniciamos la serie, el esfuerzo editorial de dignificar la historia tiene frente a sí, cuando menos, dos oposiciones; por un lado, en la cercanía de la historia, está la organización política que devino de todo este camino organizativo: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional que ha creado, desde el levantamiento armado de 1994, una narrativa propia de su origen e historia que simple y llanamente borra del conocimiento popular la memoria del proceso organizativo real que dio pie a su propia existencia; por el otro lado, está la oposición del imperialismo que no favorecerá nunca la divulgación de una historia como la que aquí buscamos dignificar. Ante estas fuertes oposiciones, nuestra única arma actual es la verdad y nuestro principal recurso el empeño por publicarla. 

En el presente libro va usted a encontrar documentos, imágenes y relatos, sobre los diez años que llevaron de la fundación del EZLN al levantamiento armado de 1994. En este periodo de la vida organizativa de las FLN, que mantuvo a pesar de fuertes ataques enemigos una continuidad orgánica desde su fundación, se configuraron los elementos que fueron puestos en acción a partir de ese memorable primero de enero. Fueron diez años en los que la organización antiimperialista amplió efectivamente sus trabajos tanto en el campo como en la ciudad, tanto en lo armado como en lo político; años en los que surgieron múltiples “Organizaciones Intermedias” pero, sobre todo, en los que sucedió la llamada “Toma de pueblos”, término utilizado cuando un pueblo completo era incorporado a la lucha, que da título a este libro, entre las comunidades indígenas del estado de Chiapas, abriendo paso así a la construcción de un complejo instrumento político: un partido con un ejército como componente fundamental. 

Este proceso implicó enfrentar, por parte del grupo armado clandestino, un sinfín de dificultades que se fueron presentando; a pesar de todo, se logró avanzar. El avance ocurrió en dos planos: el militar, oculto en la montaña y posteriormente arropado en secreto por parte de los pueblos y en lo político, presente en las ciudades, presente en la montaña, presente en los pueblos que masivamente adoptaron el programa de lucha de las FLN y en torno a él optaron por la construcción de un ejército popular, y posteriormente votaron por el levantamiento armado a la par que fundaron, junto con el resto de la militancia urbana y profesional de las FLN, un partido político: el Partido de las Fuerzas de Liberación Nacional. 

Del componente militar, cuya existencia se hizo pública en los albores de 1994, se sabe ya bastante; del componente político, sin embargo, poco se ha hablado y cuando se ha hablado se han dicho, sobre todo, falsedades. No está en nosotros el apremio por defender narrativas que, si bien se ocuparon como recurso estratégico en un momento, hoy parecen estorbar para lograr una comprensión clara de lo ocurrido en los diez años que cubre este libro. Así, en vez de hablar de un tal viejo Antonio o de algún otro sucedáneo literario, tenemos que hablar aquí del compañero comandante Rodrigo; tenemos que mencionar también a la compañera Gabriela. Ellos dos, luego de la sentida pérdida de los compañeros Ismael -en 1980-, Mario y Ruth -en 1983-, nutrieron la vida política de las FLN participando desde la Dirección Nacional en la formación de los comisarios políticos que acompañaron todas las acciones organizativas que se desarrollaban entonces: en las prácticas militares en la montaña, en los entrenamientos y aprendizajes en casas de seguridad, en los traslados de armas y vituallas, en la vida cotidiana de los cuerpos técnicos; cada paso organizativo estuvo acompañado de algún comisario político cuya formación fue obra directa o indirecta de estos dos compañeros. 

Gabriela y Rodrigo fueron también responsables de la formación del Buró Político en su conjunto, de la educación política impartida a maestros, médicos y enfermeras, que llevaban las letras a los pueblos o atendían a compañeros ahí donde la desgracia o la enfermedad acontecía. Acompañaron la formación política de quienes integrarían los diversos cuerpos técnicos, dando relevancia aquí a la compañera Carmen y al compañero Hernán, quienes con su esfuerzo y dedicación aportaron a la organización la posibilidad de publicar un sinfín de materiales, documentos, periódicos y un largo etcétera, que fueron la auténtica sangre que nutrió la vida política de nuestra organización en este periodo de franco crecimiento. Participaron de este proceso también profesionistas de la más diversa índole, desde laboratoristas, hasta pintores, músicos, artistas, diseñadores, dibujantes y un largo etcétera. Todos esos compañeros con su trabajo y esfuerzo dieron la mayor calidad posible a nuestras publicaciones abiertas y clandestinas. 

Sostenemos que la ética y la moral revolucionaria existen; por ello, no permitiremos que nadie se apropie del trabajo que fue de todas y todos. Lo que en estos cuadernos de trabajo hemos presentado, lo que presentamos aquí, son evidencias tangibles, materiales auténticos que rinden cuentas históricas de cómo se construyó el Ya Basta. Lo hacemos no por desmentir a nadie. Lo hacemos porque es justo, lo hacemos porque es necesario. Necesario en la medida en que el Imperialismo sigue ahí, agazapado, oculto tras el delirio democrático de quienes han alimentado al pueblo con la mentira de que a través del voto se puede resolver todo; necesario en la medida en que, desde los engranajes del capitalismo, los pueblos de México siguen siendo explotados, violentados, despojados de sus bienes terrenales; necesario porque llegado el momento en que los pueblos decidan nuevamente levantarse, será mejor que tengan a la mano documentación histórica de cómo es que se construyó realmente el mayor ejército popular que ha visto este país desde la División del Norte de Francisco Villa y el Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata. Este es, además, un esfuerzo justo porque aporta un nuevo fiel a la balanza: las lecciones que arroja la historia no deben ser en modo alguno desdeñadas; los documentos que aquí se comparten forman parte de una historia exitosa en la construcción de poder popular y no hay ya razón para ocultarlos. 

Además de los documentos históricos, tenemos en este libro algunos relatos actuales de dos compañeros que fueron los primeros en arribar el 17 de noviembre de 1983 a la fundación del EZLN. Participaron bajo diversos nombres en esa época y nos han dado cuenta de algunas de las actividades que realizaron entonces, del tipo de trabajos que se hicieron, de los muchos y variados procesos que conformaron la vida organizativa en estos diez años. 

Dentro de los documentos que aquí presentamos se ha incluído La pequeña lucha (parte I y II), que refleja el pensar de las FLN en esos años sobre las luchas populares. También hemos incluido algunos de los materiales que llevaron a la celebración del Primer Congreso de las Fuerzas de Liberación Nacional en 1993 y hemos transcrito algunos de los discursos de aquella ocasión. Atendiendo al desarrollo tecnológico de la época, la organización comenzó entonces a videograbar diferentes eventos políticos, mediante la labor de los cuerpos técnicos dedicados a ello; en el caso del Primer Congreso, todo el evento fue videograbado y forma parte del Archivo Histórico del Partido de las Fuerzas de Liberación Nacional. 

Esperamos, finalmente, que esta edición, y la serie en general, sirvan para aclarar la historia, dignificarla de una vez por todas. Usted, desde su posición, podrá opinar y participar, ya con conocimiento de causa sobre por qué sentimos y actuamos como lo hacemos. Queda aún mucho por hacer, pues nuestro pueblo no es aún libre; queda aún mucho por hacer, eso es 

¡Vivir por la patria! o ¡Morir por la libertad!

Algunas presentaciones del libro: