Posted On 31 diciembre, 2025 By In Portada With 19 Views

Las luchas y resistencias en el escenario del 2026

image_pdfimage_print

Ultraderecha, racismo y militarización

Iniciamos el año con un escenario sombrío para los pueblos de América Latina: el regreso de la ultraderecha alimentada por el imperialismo norteamericano que intensifica la escalada militar y piratería contra Venezuela, el aumento de la concentración de la riqueza en un puñado de multimillonarios, el odio y la criminalización de migrantes y población diversa, la militarización, los niveles crecientes de pobreza y un “progresismo” en retirada, con sus últimos reductos en México, Brasil y Colombia.

Con el regreso de Trump al poder hace un año, el imperialismo fortaleció sus posiciones en América Latina al aumentar el grupo de países con gobiernos de ultraderecha: Ecuador, Perú, Argentina, Bolivia, Paraguay, República Dominicana, Panamá, El Salvador y en días recientes Honduras, donde se impone al nuevo gobierno mediante un fraude electoral apoyado por el imperio. 

Chile se suma a la lista de países serviles a Trump en marzo con la toma de posesión de José Antonio Kast, admirador de la dictadura pinochetista, que justifica la represión, cárcel, asesinato y exilio de cientos de miles de chilenos durante el periodo que siguió al golpe de Estado financiado por Estados Unidos en 1973. Las réplicas de Trump se multiplican como hongos en tiempos de lluvia y la historia se repite con tiranías en versiones recicladas.

Nuestra América Latina inicia el 2026 con una regresión política que se refleja en un mayor autoritarismo, eliminación de derechos sociales y sindicales, militarización, criminalización de la pobreza, crecimiento del crimen organizado, guerra contra migrantes y emergencia climática que se traduce en sequías, inundaciones, devastación por tormentas, ciclones, incendios forestales y calentamiento global.

Pero la versión 2.0 de Trump no solamente es el regreso de la ultraderecha conservadora, sino una nueva etapa del imperialismo colonial (la Neo Doctrina Monroe), que redibuja a nivel internacional nuevas geografías económicas y políticas (guerras arancelarias) y un reposicionamiento de las naciones-imperios (guerra ruso-ucraniana, agresión contra Venezuela, destrucción de la franja de Gaza y extermino palestino).  

En lo nacional, Trump y su élite aplican al pueblo norteamericano una versión tardía de los ajustes estructurales que por décadas fueron aplicados a los pueblos del mundo: privatización de servicios sociales (educación, salud), liberación de reglas de mercado internas (desregularización y casi eliminación de Reserva Federal), militarización sin precedente histórico de la frontera con Mexico y de ciudades donde se concentra la diversidad étnica del país (Chicago, Los Angeles, Nueva York, etc), con marco ideológico que abraza abiertamente el supremacismo blanco. 

POBLACIÓN “SOBRANTE”: 

Para el imperialismo internacional hay un exceso de población desechable e indeseable que debe ser eliminada, una “humanidad sobrante” obligada al desplazamiento, persecución, cárcel y exterminio, población confinada en centros de reclusión donde se castiga como un delito la pobreza generada por el capitalismo. Los migrantes son expuestos como animales a los voraces cazarecompensas, empoderados por las campañas de linchamiento mediático del agente de la Casa Blanca, ejemplo de estupidez, delirio enfermizo y decadencia imperialista.

En América Latina, el desplazamiento forzado es promovido especialmente en territorios con riquezas naturales, minas de litio, gas y minerales estratégicos que se conectan con los mercados globales a través de los megaproyectos de infraestructura, monocultivos y granjas industriales. El desarrollo de la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial incrementa a niveles nunca antes vistos la producción y aumenta la “sobrepoblación” que no tiene cabida en la maquinaria de explotación y representa para el imperialismo una “amenaza para la seguridad nacional” que debe ser desechada. 

“Estamos hablando de gente en centros de refugiados en Australia, México y Estados Unidos; cinturones de miseria en Berlín, Manila o Sao Paulo. Alojamientos de obreros en China o en las zonas económicas especiales en el sureste de Asia, en las cárceles de Nayib Bukele…, atrapados en la frontera de Estados Unidos y México o en la maquinaria del complejo carcelario corporativo”, cita la autora de “El Cielo está Incompleto”, Irmgard Emmelhainz.

En la “población sobrante” están los muertos y desaparecidos de la guerra contra las drogas en México y Colombia, eliminados por el imperialismo para que las mafias internacionales del narcotráfico con sede en Miami se fortalezcan, controlen las rutas de las drogas y sigan operando como trasnacionales con ganancias multimillonarias a costa de la vida humana. Sólo en los 26 ataques contra lanchas en el mar Caribe y el Oceano Pacífico desde el 2 de septiembre a la fecha, Estados Unidos ha ejecutado a más de 105 personas con nombres, rostros, identidades.

La ola de gobiernos ultraderechistas que se extiende por América Latina aplaude como modelo de solución para la pobreza, delincuencia y marginación, el sistema carcelario de Nayib Bukele en El Salvador, quien mantiene en una mega prisión a 100 mil personas que sobreviven en condiciones infrahumanas, muchos detenidos sin cargos ni acceso a la defensa legal, expuestos a la tortura, muerte o desaparición forzada.  

“Un enorme sistema de detenciones arbitrarias construido sobre una base de cambios legales que permiten al gobierno detener a quien quiera y suspender sus derechos para que no puedan defenderse”, resume Noah Bullock, director de la organización no gubernamental Cristosal. La cárcel o la eliminación física es la solución imperial para reducir la “sobrepoblación” que ni siquiera tiene espacio en el ejército laboral de reserva.

IMPERIALISMO, ULTRADERECHA Y 4T

Este mes cumple su primer año el gobierno de Trump (con efectos devastadores para el pueblo norteamericano y el mundo), y en diciembre pasado celebró siete años de vida el gobierno de la “Cuarta Transformación”, copia disfrazada de los gobiernos prianistas, un “cuatrote” que cada vez muestra más cuarteaduras y corrupción.

Atrapado en su profunda crisis, el imperialismo ve a Latinoamérica como patio trasero y tabla de salvación, como su abastecedor de recursos naturales para mantener en funcionamiento a la industria voraz que requiere de minerales críticos y tierras raras para la tecnología y enriquecimiento de las empresas trasnacionales. Y para lograrlo, el imperio está dispuesto a utilizar todo su poderío militar y planes de desestabilización con apoyo de la ultraderecha en México, cuya cabeza más visible es el empresario y aspirante a la presidencia del país, Ricardo Salinas Pliego.

Pero para avanzar en su plan intervencionista, a Trump le basta el respaldo de la 4T, pues la “defensa de la soberanía” que tanto alardea la presidenta no le impidió pactar con Estados Unidos una alianza militar, pues solicitó al Senado autorización para la estancia de 29 miembros de la Fuerza de Operaciones Especiales (Navy Seal’s) en Ciudad del Carmen, Campeche, entre el 19 de enero al 15 de abril de 2026, como parte de un plan de capacitación de las Fuerzas Especiales de la Marina, mientras que miembros de la Armada de México acudirían al Campo Shelby, Mississippi, para “aumentar la capacidad operacional de la Unidad de Operaciones Especiales”. 

Tal como destaca el analista Carlos Fazio en su artículo de La Jornada titulado “El Factor Jhonson”, antes de que Trump difundiera la Estrategia de Seguridad Nacional (que implica un retroceso de 200 años), se empezó a configurar la alianza subordinada de México y Canadá con Estados Unidos para crear una fuerza militar conjunta que estaría bajo control del Comando Norte.

Respecto a la agresión imperialista contra Venezuela, es una vergüenza la tibieza con que ha reaccionado la Organización de Naciones Unidas y los gobiernos “progresistas” timoratos, incluido México, que mantiene una postura bipolar ante el imperio: cabeza fría y puertas abiertas al intervencionismo.

DE LA RESISTENCIA A LA ORGANIZACIÓN

En medio de los nubarrones y la tempestad que vemos en el horizonte para este año, hay resistencias y luchas del pueblo en América Latina y en el corazón del imperialismo. Lentamente se incuba la organización que necesita extenderse para enfrentar a la tiranía que mantiene bajo acoso a Venezuela, Cuba, Colombia, México, Brasil y a todo el subcontinente. 

En el camino, hay que denunciar las trampas del imperialismo y su estrategia de infiltrar protestas con provocadores para relacionarlas con grupos terroristas y justificar la represión. Así lo muestran decenas de imágenes difundidas donde aparecen encapuchados entre autos los incendiados, con una franja roja en la frente y agitando la bandera de México.

El proceso para que las luchas aisladas se articulen y pasen a niveles de organización subcontinental será largo pero necesario. El proceso tendrá que pasar por la organización de resistencias a nivel nacional, desde los pueblos y comunidades y de forma independiente al Estado, que por muy “progresista” que se diga, siempre está del lado de la burguesía y los grandes intereses trasnacionales, pues aplican muy bien la frase del entrañable escritor Eduardo Galeano: El poder es como un violín. Se toma con la izquierda y se toca con la derecha.”

image_pdfimage_print

About

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.