Solidaridad con el pueblo bolivariano

En un acto de violación criminal a la Carta de las Naciones Unidas (que consagra el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los estados y la prohibición del uso de la fuerza contra las naciones) Estados Unidos atacó Venezuela y detuvo al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras un bombardeo con drones, helicópteros y 150 aeronaves sobre objetivos estratégicos en Caracas, el aeropuerto internacional y los estados de La Guaira, Miranda y Aragua.
El ataque militar (bautizado como Resolución Absoluta), es la reedición de la añeja Doctrina Monroe, que considera a los países de América Latina como traspatio del imperialismo, hoy empoderado por el avance de la ultraderecha. Como si se tratara de un show televisivo, el nefasto inquilino de la Casa Blanca presume que observó en tiempo real la “brillante” operación y calificó que “no se han visto asaltos así desde la Segunda Guerra Mundial”.
La intervención contra Venezuela es una amenaza clara de intervencionismo contra los pueblos de América Latina y los gobiernos que no se plieguen a sus intereses, en cuya lista se encuentran Cuba, Colombia, Brasil y México. “Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado. Cuba será algo que tendremos que platicar”, amenazó el representante de los halcones y las élites más reaccionarias de Estados Unidos.
Con la intervención en Venezuela, aumenta la amenaza contra los pueblos de América Latina, frente al imperialismo que busca salvar su decadencia a toda costa y ante la pasividad cómplice de la Organización de las Naciones Unidas.
No es una casualidad que el arresto de Maduro se diera el 3 de enero, como réplica del operativo que realizó Estados Unidos en la detención de Manuel Antonio Noriega en Panamá, hace exactamente 36 años (el 3 de enero de 1990). En ese entonces, Noriega fue extraditado a Miami para ser juzgado por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, como hoy Nicolás Maduro será enjuiciado por delitos similares en Nueva York.
La agresión imperialista contra Venezuela ejecutada ayer, fue una operación quirúrgica para detener a Maduro e imponer un gobierno títere que responda a los intereses de los grandes monopolios, sedientos de petróleo y recursos naturales. El guion ya está escrito y sólo lo puede cambiar la resistencia y organización del pueblo.
“Esta operación fue discreta, precisa y se llevó a cabo durante las horas más oscuras del 2 de enero. Fue la culminación de meses de planificación y ensayos, una operación que, francamente, sólo el ejército estadounidense podía llevar a cabo”, confirmó Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
Nosotros sostenemos que, al margen de los cuestionamientos contra el gobierno de Nicolás Maduro, ninguna fuerza extranjera tiene el derecho a intervenir en problemas que sólo toca resolver al pueblo venezolano. El neocolonialismo que Estados Unidos quiere imponer con el uso de la fuerza ya no tiene cabida en nuestro tiempo, pero sólo la organización de los pueblos puede detener la embestida criminal.
Desde nuestro digno espacio, sumamos nuestras voces a las organizaciones, grupos y personas que repudian el criminal intervencionismo norteamericano y manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y su derecho a decidir su propio destino.
¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!
Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.











