Posted On 31 diciembre, 2023 By In Editorial, Portada With 1500 Views

1993-2023 – 30 años

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Recibimos documento del Comité Central del Partido Fuerzas de Liberación Nacional, que transcribimos íntegro como Editorial de Enero del año 2024.

Grupo Editorial de la Casa de Todas y Todos.

Editorial Enero, 2024

“1993-2023: 30 años”

En ésta misma página –años atrás- escribimos que en nuestro país, el 1º de enero de 1994 “se enfrentaron dos visiones de sociedad. Por un lado, un octogenario y caduco sistema de múltiples partidos y fuerzas políticas que ha ofrecido y aplicado una política de pobreza para la mayoría, sostenido por la militarización de la sociedad que por décadas sólo ha producido miedo, muertes, torturas y desapariciones forzadas de nuestros hermanos mexicanos”, y por el otro lado, estábamos “quienes por convicción aspiramos a una sociedad incluyente -en más de un sentido-“, y que buscaba la reconstrucción del país para que éste despertara del “letargo” en que se encontraba.

Este enfrentamiento político, y desde luego militar, quedó sin resolver y es una tarea revolucionaria pendiente que nos ocupa día tras día. Muchas cosas de la política mexicana han cambiado a partir de esa fecha, pues el levantamiento ayudó, sin duda alguna, no sólo a visibilizar el olvido en que se encontraban los indígenas y otros sectores y clases de todo el país, sino también a poner al descubierto y a la defensiva a un sistema de gobierno caduco.

Es importante recordar, que a finales de enero de 1993, delegados y delegadas de todo el país, provenientes de comunidades rurales y urbanas (electos en sus propios colectivos), convocados por la Dirección Nacional de las FLN, conformaron la Asamblea del Primer Congreso de la organización ahora ya transformada en un Partido Revolucionario. Éste se realizó en un pueblo de la cañada marcada por el imprescindible Rio Jataté en Chiapas, y por unanimidad, después de valoraciones políticas, económicas e históricas, el Partido Fuerzas de Liberación Nacional decidió el inicio de la guerra y ordenó a todas las estructuras partidistas prepararse para ella.

Este levantamiento de pueblos, comunidades y militantes organizados era resultado de la acumulación de 25 años de trabajos político-militares en todo el país; desde la creación de una estructura clandestina nacional con participación sustancial de militantes profesionales y urbanos (cuadros del partido), al establecimiento de redes de avituallamiento, la creación de frentes de combates en diferentes partes del país y la instalación de talleres de imprenta, armería, costura y salud a través del esfuerzo y la participación de las y los militantes de las FLN.  También creamos organizaciones intermedias de obreros, campesinos, mujeres y maestros, entre otras.

El avance de la estrategia revolucionaria era evidente, aún a costa de diferentes episodios donde perdimos a valiosos compañeros y compañeras, como también propiedades, armas, vehículos (1971, 1974, 1977, 1980 y 1983).

Muchos trabajos revolucionarios del PFLN y situaciones históricas tuvieron que pasar para crear las condiciones políticas, militares, estratégicas y tácticas para que el levantamiento fuese posible, pero hay personajes que dicen que lo sucesos ocurridos ese 31 de diciembre de 1993, hace 30 años, fue resultado de esfuerzos espontáneos, sólo de trabajos regionales y locales, o sólo de nuestros compañeros de las comunidades indígenas en el sureste mexicano, o sólo de la labor realizada en unos cuantos años, o sólo hecho por algunos superhombres. ¡Ellos mienten!

Esta “distorsión intencional” niega lo evidente: que sólo una organización revolucionaria nacional con décadas de esfuerzos revolucionarios clandestinos, colectivos y disciplinados, fue la responsable, con errores y aciertos, de lo sucedido hace 30 años. Además, erróneamente, esa distorsión forzó una narrativa de que sólo era una guerra contra el olvido de las comunidades indígenas mexicanas, cuando en realidad fue el inicio de una lucha de liberación nacional de y para todos los sectores de trabajadores y clases sociales mexicanas explotadas y marginadas. Todo esto lo pueden encontrar en los Cuadernos de Trabajo “Dignificar la Historia” publicados por la Editorial Casa de Todas y Todos, en donde nuestra organización transparentó e hizo público parte del archivo histórico.  

A 30 años de distancia de ese suceso, que ahora es parte de la historia de México, es necesario hacer algunas reflexiones sobre el impacto, implicaciones y lecciones de las decisiones y acciones tomadas por la Asamblea de Delegados del Partido Fuerzas de Liberación Nacional, sobre todo para tratar de entender lo que sigue en esta lucha por un cambio revolucionario en México.

Primero. Que el objetivo político primario del levantamiento armado del PFLN era, -y sigue siendo- inspirar y “contagiar” a todos los sectores explotados, marginados y olvidados de TODO México, a integrarse a un movimiento revolucionario amplio que llevase al cambio radical de las relaciones de clase y de poder, y con ello construir una sociedad mexicana justa, igualitaria, y democrática donde los valores de desarrollo económico, social, político, cultural e ideológico fueran marcados por el bien común y no por los deseos del capital nacional o imperial.

Segundo. Que si bien era cierto que el levantamiento en ese momento fue evidentemente armado, con la toma de pueblos y cabeceras municipales en el sureste y otras acciones en el centro y norte del país –como labores de distracción-, el llamado del PFLN era sobre todo político-organizativo, donde la apuesta era que otros sectores se integraran a construir con múltiples formas de lucha y de organización al movimiento que empezaba (huelgas, paros, marchas, rebeliones y resistencias).

Tercero. Las y los militantes del PFLN teníamos muy claro y estábamos conscientes, que la etapa de lucha que iniciaba el 31 de diciembre de 1993 sería larga y difícil, en donde dejaríamos lo mejor de nuestro ser revolucionario, y que muchos no veríamos el resultado de tales decisiones y acciones. Que lo que comenzaba en esos días tendría que ser continuado y concluido por otras generaciones de jóvenes revolucionarios mexicanos.

Este 2024 es nuestro deber recordar, como cada año, a nuestras compañeras y compañeros caídos, heridos, torturados y presos por décadas de antes y después de 1994. En el año 2004 se dio a conocer la lista oficial de 46 compañeros caídos en los combates de 1994; entre ellos, Francisco Gómez Hernández, Compañero Comandante Hugo, y el Co. Subcomandante Insurgente Pedro, militante de las FLN desde 1979, consciente siempre de su actuar hasta el día de su muerte. 

Nuestra lucha no se detuvo; en los hechos, la Declaración de Guerra hecha al poder ejecutivo y al ejército del estado mexicano, aprobada un año antes por los compañeros en el Primer Congreso del PFLN, se inició el 1 de enero de 1994 y sigue en pie.

Con estas y quizás otras valoraciones y reflexiones no escritas o dichas, las y los actuales militantes del Partido Fuerzas de Liberación Nacional no vemos el aniversario de los 30 años del levantamiento revolucionario como una mera fecha de celebración, –lo cual sin duda haremos-, sino como un momento de reafirmación de nuestro compromiso de lucha revolucionaria, un recordatorio de la responsabilidad política y moral que nos dejaron nuestros compañeros y compañeras caídas o desaparecidas, y de no olvidar que hoy, 31 de diciembre de 2023,  30 años después, la lucha por la liberación nacional y el cambio social sigue, aun con más fuerza e intensidad y la invitación a todas y todos, es a retomar la frase que siempre ha dado sentido político al levantamiento armado de aquel primero de enero: ¡YA BASTA!.

31 de diciembre del 2023

¡Vivir por la Patria! o ¡Morir por la Libertad!

Partido Fuerzas de Liberación Nacional

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