
Iniciamos el mes recordando al compañero Hernán, quien desde muy joven se integró a nuestras filas. Fue uno de tantos compañeros chiapanecos que nos acompañaron durante décadas en el camino de nuestra organización. Su trabajo se convirtió en fuente de aprendizaje y ejemplo para muchas compañeras y compañeros que llegaron a la imprenta. Sencillo en su persona, supo integrar el aprendizaje de la técnica y, al mismo tiempo, desarrollar el trabajo colectivo. En su quehacer diario puso ejemplo de trabajo y cumplimiento. El taller de imprenta fue en algún momento una “casa” que, ante el vecindario, parecía una “familia” donde todos sus integrantes realizaban su labor. Tiempo después, ya como negocio, llegaron muchos compañeros a colaborar, en ocasiones incluso “castigados”. Ahí se conjuntaron diferentes personalidades y maneras de ser; todos encontraban en Hernán, primeramente, su sonrisa, después, la exigencia en el trabajo y su alegría en la broma que aligeraba las duras jornadas.

Ante las situaciones difíciles, nunca faltaron las reuniones de crítica y autocrítica, que enriquecieron el trabajo colectivo y permitieron su continuidad. De manera respetuosa, estas prácticas posibilitan que cada compañera o compañero reconozca sus propios errores y, posteriormente, conozca las observaciones que los demás le señalan. Se escuchan y se corrigen a tiempo, evitando dañar el ritmo del proceso revolucionario.

El 5 de agosto es la fecha de nacimiento de nuestro compañero Salvador, médico de profesión y fundador de las FLN. Fue nombrado segundo responsable a nivel nacional por el compañero Manuel. Originario de Xalapa, Veracruz, egresado de la carrera de medicina en la Universidad Veracruzana, realizó su servicio social como médico en Tenenexpan, municipio de Manlio Fabio Altamirano, Veracruz.
El compañero Salvador participó en varios movimientos sociales en su Veracruz natal, entre ellos el movimiento médico de 1964-1965. El desarrollo de los acontecimientos dejó ver las limitaciones de las luchas economicistas, así como la esencia represiva del Estado y su carácter de clase.
Un botón de muestra de lo dicho es la investigación presentada 50 años después, que ofrece pruebas documentadas de cómo agentes del Estado instigaron, orquestaron y fomentaron el descontento en aquellos años en México y, más importante aún, cuánta información había en manos del Estado mexicano.

Fuente: Soto Laveaga, Gabriela. (2011). Médicos, hospitales y servicios de inteligencia: el movimiento médico mexicano de 1964-1965 a través de reportes de inteligencia. Salud colectiva, *7*(1), 87-97. Recuperado en 30 de julio de 2026, de
https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-82652011000100007&lng=es&tlng=es
Como una cosa lleva a la otra, las demandas dejaron de ser meramente por mejores condiciones de trabajo, aumento de salarios y mejores oportunidades para los estudiantes —no solo de medicina, sino de todas las profesiones—. Se hablaba ya de justicia social, del derecho a la salud de todos los mexicanos y se sumaban los diferentes problemas agrarios de aquellos años.
Las experiencias de quienes participaron en el movimiento dejaron ver —no solo al compañero Salvador, sino a muchas y muchos de los participantes— la necesidad urgente de organizarse y la certidumbre de un nivel superior de lucha. Prueba de ello es que, después del movimiento popular de 1968, aparecieron en la escena política de México varias organizaciones armadas:
- El Movimiento Armado Revolucionario (MAR)
- El Frente Urbano Zapatista
- Los Comandos Armados del Pueblo
- Las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN)
- El Frente Revolucionario Armado del Pueblo
- Los Lacandones
- Los Guajiros
- El Frente Estudiantil Revolucionario (de Guadalajara)
- El Comité de Lucha Revolucionaria
- El Comité Estudiantil Revolucionario
- Las Fuerzas Armadas de la Nueva Revolución (de Sonora)
- La Unión del Pueblo
- La Liga Comunista 23 de Septiembre
- Y otras más.
Y entre todos los compañeros que vivieron experiencias similares, como el 10 de junio de 1971, y convencidos de sumar sus esfuerzos a una organización revolucionaria, llegó a las filas de las FLN el compañero Ismael (conocido también como Gonzalo, Pablo y, posteriormente, Ismael). Llegó como todos, a aprender a asear y cuidar la casa; aprendió a preparar los alimentos diarios; aprendió trabajos manuales como mecánica; le tocó la etapa en que se envasaban y empacaban objetos enviados a la sierra; y, como varios, también incursionó en la fabricación de botas y en la práctica de la soldadura autógena.
Tomemos unos párrafos del artículo de Nepantla 12, del año 1980, número dedicado al compañero Ismael, titulado “Compañero Ismael: Ejemplo de Revolucionarios”:

“A principios de 1977 es entrenado para servir como enlace entre el grupo de la sierra y las ciudades. Pronto conoció los pueblos, los caminos carreteros lodosos, los escondrijos que sirven como punto de contacto, las señales concretas, las claves; aprendió a disfrazarse para pasar desapercibido en los pueblos. Llegado el tiempo de cumplir con sus nuevas tareas, no hubo un solo motivo de queja de su trabajo: los caminos lodosos no lo detuvieron; a pesar de las distancias, los horarios se cumplieron; los objetos transportados llegaron a su destino, haciendo posible así una importante etapa de nuestra lucha.
En marzo de 1977, cuando transportábamos a nuestro inolvidable compañero Alfredo herido de muerte, nos acompañaba Gonzalo (Ismael). Cuando el corazón de Alfredo se detuvo para siempre, Gonzalo con sus manos y un machete horadó el lecho donde colocamos el cuerpo de Alfredo.”
“Meses después acepta su primer trabajo de dirección y pasa a ser responsable de una red local. Cambia ahí su nombre por el de Ismael. Inicia su preparación para integrar un segundo grupo exploratorio en la selva. A mediados de 1978 parte para allá. Por primera vez desarrolla actividades de guerrillero rural. Esta prueba, que ha desanimado a muchos militantes de origen citadino, es soportada por Ismael a pesar de que una vieja lesión que tenía en un tobillo le impedía caminar con soltura. A su regreso, Ismael es nombrado miembro del Buró Político y responsable de una zona que comprendía varias ciudades. En 1979 se inició la producción de nuestro periódico interno, Nepantla, trabajo en el que tuvo destacada actuación. En 1980 acepta formar parte de la Dirección Nacional e inicia su periodo de entrenamiento. Esta nueva responsabilidad lo lleva a viajar por todos los rincones de nuestro país, conduciendo su vehículo (a veces solo) miles de kilómetros; nunca hubo una falla, ningún accidente, ni siquiera leve; jamás pronunció una palabra que expresara cansancio. Ismael era, para entonces, el compañero mejor desarrollado militar y políticamente de nuestra organización. Nunca abandonó sus estudios de marxismo: en la ciudad, en el monte, en sus viajes, llevó siempre sus libros.
Buscar el apoyo y la coordinación de todos los revolucionarios conscientes de nuestro pueblo fue la última misión encomendada a Ismael: solo la muerte podía separarlo de su objetivo.
Gonzalo-Ismael cayó cumpliendo con su deber.
¡Vivió por la Patria! ¡Murió por la Libertad!”
El 6 de agosto recordamos con orgullo a los compañeros que, hace ya 57 años, fundaron esta organización. Fueron siete compañeros decididos a dar los primeros pasos, que son los más difíciles. Van ya 57 años de camino, con muchas altas y bajas, con tropiezos, traiciones que provocaron la partida de compañeros, pero también con muchísimas enseñanzas en nuestros corazones. Retomemos siempre la frase del compañero Alfredo, quien, refiriéndose a los fundadores, decía que con su ejemplo demostraron que “en medio de la catástrofe, nuestros compañeros construyeron una hermosa lección revolucionaria: mientras alguno de nosotros, así sea uno solo, quede vivo, la lucha seguirá”.
Corresponsalía….
A nuestro correo de info@lacasadetodasytodos.org llego un fragmento del siguiente video. En la zona Barrio Antiguo, centro histórico de la Ciudad de Monterrey, N.L. lugar donde se encontraba la Casa donde se fundó la organización Fuerzas de Liberación Nacional, el 6 de agosto de 1969.
Son unas mañanitas de cumpleaños, que fueron interpretadas en la calle Morelos, el 6 de agosto de 2026…. Aquí el fragmento:











